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viernes, 11 de octubre de 2019

Desgranando... "Lolita"


¡Muy buenas tardes a todos! Y feliz viernes 😀

Hoy es día 11, estamos en la recta final del reto a solo 4 días de cumplir el mes escribiendo el blog. Tengo una buena reflexión que hacer y algunos cambios que plantear pero lo dejaremos para otro post porque el de hoy viene cargadito.

Hace tiempo que tengo ganas de escribir sobre esto pero no veía el momento, era una de las primeras ideas que tuve al abrir el blog pero prefería dejarlo para más adelante y creo que ya ha llegado la hora. 

Como veis en el título hoy os traigo otro "Desgranando...", una sección que me encanta porque, lo admito, disfruto muchísimo abriendo en canal las novelas que me leo. 

Hace unos meses por fin leí uno de los libros de mi montaña: "Lolita" de Vladimir Nabokov. El mío en concreto es una edición preciosa de Anagrama (limitada) que compré por Amazon. Me costó un poco más de lo que me hubiera gustado pero... ¡no pude resistirme!


No me digáis que no es una preciosidad...

Al ser un clásico de la literatura, Lolita está más que analizado y poco se puede aportar más que un sobrio análisis y mi humilde opinión, así que lo haré de la forma más amena posible. 

La editorial Olympia Press publicó por primera vez esta obra de Nabokov en Paris en 1955, no sin antes haber sido rechazada en varias ocasiones por ser considerada pornográfica e inapropiada, un pensamiento adecuado a la época de la que se trataba. Un dato a tener en cuenta es que curiosamente, la editorial Olympia Press solía, precisamente, publicar libros pornográficos (hecho que Nabokov ignoraba). Pero gracias a esta oportunidad hemos sido obsequiados con lo que, a mi parecer, es una obra maestra literaria. 

Todo el mundo conoce a grosso modo la historia de Lolita, una joven que tiene una relación con un hombre bastante mayor que ella. Si bien es cierto, al leer nos encontramos con una realidad mucho mayor, más compleja e infinitamente más oscura. El protagonista de la novela es Humbert Humbert, un hombre de mediana edad que desde el principio nos explica que siente una gran fascinación por las chicas muy jóvenes, a las que él llama nínfulas, cuyas edades están comprendidas entre los 10 y 14 años.

Wow. Acabamos de darnos cuenta de que Humbert es un pedófilo. Primera revelación chocante. Continuemos leyendo.

La obra está narrada en primera persona desde el punto de vista de Humbert. Creo que vamos entendiendo el por qué de la polémica que surgió en torno a este libro. Este punto de vista nos permite empatizar con el narrador de la historia, conocer sus pensamientos y sus recuerdos y comprender sus actos. Y aquí es donde entra el gran dilema. La idea de que la historia siempre es contada por los vencedores nos llega a la mente, donde creemos que precisamente son estos los buenos. Esto crea un conflicto en nosotros los lectores porque obviamente sabemos que nuestro protagonista no es precisamente una buena persona. Acompañamos a Humbert a lo largo de toda la historia y nos damos cuenta de cómo trata de justificar sus acciones en todo momento, especialmente cuando siente algún tipo de remordimiento, lo cual es bueno porque este hecho lo humaniza. 

Paralelamente tenemos a nuestra querida Lolita. Se le ha atribuido el término lolita a un tipo de adolescente especialmente "tentadora" y seductora, y esto viene porque en ciertos momentos de la historia vemos una "incitación" sexual por parte de Lolita a nuestro enfermizo protagonista, lo cual alimenta sus fantasías. Aquí debo hacer un inciso y dejar mi opinión. Lolita (o Dolores) es una joven de 12 años con una actitud desafiante, rebelde y demasiado sexual para su edad. Siendo honestos... muchas niñas de esa edad pueden actuar de forma similar, no es ningún secreto. Interpreto este comportamiento como una forma de enfrentarse a su madre, una insurrección de origen meramente hormonal. El gran problema de Dolores fue, por desgracia, topar con este individuo. Aquí vemos que se juntaron el hambre con las ganas de comer. 

¿Por qué creo que Lolita es una obra maestra?

A lo largo de toda la historia vemos una evolución psicológica de los personajes a través de la mirada subjetiva de Humbert. Vemos a Lolita crecer y madurar, tener una vida "normal" y cómo interactúa con su entorno. Vemos a Humbert convertir un ferviente deseo (no olvidemos que está provocado por una perversión) en lo que, para él respecta, un romance, huir y adaptar a Lolita a lo que él cree que es lo mejor para ella porque realmente la ama, y acabamos viendo a un hombre capaz de todo por "amor".

Por otro lado es digno de mención el recurso de las descripciones de los viajes. Siendo muy sincera, a mí personalmente tanta descripción de tanto paisaje en tanto viaje me aburría, pero creo que es un elemento importante en la historia que nos refleja el paso del tiempo a través de los lugares. 

La narrativa de Vladimir Nabokov tiene un ritmo bastante ligero, no se hacen pesados los acontecimientos sino que logra atraparte con sus palabras y deseas saber qué va a pasar a continuación.

Necesario evidentemente hablar de la connotación erótica de la novela. Tenemos pasajes bastante explícitos y otros que no lo son tanto. Según la atmósfera en la que se desarrollan nos producen unas sensaciones u otras, todas ellas muy realistas. Para mí esto es digno de admiración.

Al final del libro (al menos en esta edición en concreto) hay una nota del autor en la que hay un fragmento que me llamó mucho la atención y quiero compartir con vosotros:

"Los profesores de literatura tienden a plantear problemas tales como: "¿Cuál es el propósito del autor?" o, peor aún: "¿Qué trata de decir este tipo?" Ahora bien, ocurre que pertenezco a esa clase de autores que al empezar a escribir un libro no tienen otro propósito que librarse de él."

Me encanta esta cita porque nos hace plantearnos la forma en la que analizamos todo lo que leemos (en este caso), pero aplicado a Lolita voy a respetar a Nabokov y no voy a buscar significados entre líneas. Sin embargo debo decir que, tal vez sin querer, el autor nos ha logrado crear conflictos éticos y morales, un sinfín de sensaciones por y para cada personaje y nos provoca pararnos constantemente a identificar y recordar qué estamos leyendo.



Ahora voy a irme un poco por las ramas ya que he cogido carrerilla. Nada más terminar el libro vi la película de 1997 dirigida por Adrian Lyne. Bueno... creo que fue un error verla tan pronto porque solo vi las cosas malas, las diferencias con el libro y el gran GRAN error del que sí voy a hablar: la película ha romantizado la historia.
Al no profundizar demasiado en el cuadro psicológico de Humbert solo vemos a un hombre enamorado de una chica joven, la cual sí que se muestra más fiel a la del libro (maravillosa actuación de Dominique Swain). Creo que le dieron un enfoque erróneo porque el argumento no es ese, no es la historia de amor. A pesar de que la película nos lo deja entrever, cuando terminamos de leer el libro la única idea que tenemos clara es que Humbert es un enfermo mental, pedófilo, agresivo y retorcido. Humbert es, en esencia, un monstruo.

Enlace para comprar el libro en Amazon:




viernes, 27 de septiembre de 2019

Personajes

¡Feliz viernes a todos! Espero que hayais pasado una buena semana y tengais fuerzas para el fin de semana, que viene muy buen tiempo 🏖

Yo he pasado buena semana, ha sido tranquila pero productiva, estoy dedicando bastante tiempo a mi proyecto y eso me inunda de felicidad... así que hoy vengo muy motivada 💪💪💪

Hoy vengo a hablaros de un ejercicio que me he propuesto, y de paso proponeros que vosotros también lo hagáis en casa. Es muy positivo para trabajar la imaginación y la creatividad, para quitar las telarañas o para iniciarse en el mundillo. 

El ejercicio consiste en inventar personajes. Muchas veces pasamos horas buscando crear un personaje que "quede bien" en nuestra historia, crearle una personalidad y unas vivencias a raíz de una historia que nos hemos inventado. Lo que yo propongo es crear uno desde cero y sin propósitos, inventar un pasado para él y forjar su personalidad como si estuvieras utilizando la herramienta "Crear Sim". Te aseguro que la historia que surja a su alrededor puede ser mágica.

Se me ocurrió este ejercicio hace unos días tras ver un vídeo en YouTube en el que el youtuber en cuestión daba 5 tips para la creación de personajes. Cuando me puse a ello supe desde el primer momento quién iba a ser mi personaje: el capitán de barco pirata. Comencé a escribir rasgos de su personalidad, manías, conductas, gustos, etc. Conforme iba escribiendo, más ideas pasaban por mi mente, más me concentraba y más absorta quedaba en el documento de Word. Casi sin darme cuenta estaba inventando un pasado para él, lo cual me llevó a redactar su presente. ¡Incluso añadí otros personajes!

Al momento de parar de escribir me di cuenta de que tenía una sonrisa enorme, estaba disfrutando como una chiquilla. Pensé que ya sabía que escribir me hace feliz pero no recordaba haber tenido esa sensación desde hace mucho tiempo. 
Me sentí viva, sentí que había dado vida a mi capitán y su tripulación, podía verlos en mi mente surcando mares a mediodía, al capitán sujetando el timón y cantando una canción mientras unos marineros limpian la cubierta y otros arrían velas. 

Es magia...

Debo reconocer que casi me emociono al hablar de esto, es una sensación dificil de describir con palabras. Me alegra tener un lugar donde poder hablar sobre ello y expresarme tanto como he querido. 


🤩Me encanta🤩

Llegado a este punto seguro que tenéis muchas ganas de conocer al capitán. Siento decir que hoy no voy a presentarlo, pero tengo algo mejor: os voy a ofrecer una improvisación. Voy a crear un personaje aquí y ahora, y es mi regalo para vosotros. Un pedacito de mí.
Y recordad que esto solo es el principio, vendrán mejores textos y mejores personajes, pero de momento esta soy yo, sin filtros, improvisando. Espero que lo disfrutéis tanto como yo. Gracias por quedaros hasta el final, feliz fin de semana 💜💙💚💛





Trinidad



Es una mujer de 73 años. Tiene el pelo blanco con un corte a lo garçon, una nariz pequeña y ojos color miel. 
Siempre sonríe enseñando sus dientes perfectos, toda su vida ha tenido una buena salud dental. Le gusta llevar los labios pintados independientemente de lo que vaya a hacer, aunque varía el color del maquillaje según la actividad que realice. Siempre lleva unos pendientes de perlas que le regaló su madre cuando le dijo que iba a casarse. 
Es muy activa para su edad, le gusta ir al monte, hacer yoga, ir a bailar con sus amigas los viernes y pasar tiempo cuidando de su jardín y su huerta. Trinidad disfruta mucho de la vida y siempre lo dice, porque sabe que motivos para llorar hay de sobra... pero de reír también, y es nuestra misión buscarlos. Los malos vienen por sí solos. 
No es muy buena cocinera pero le encantan las frutas y se sabe cien recetas de postres con frutas, pasteles, mermeladas y un montón de combinaciones de frutas para ensaladas. Disfruta mucho preparando recetas y llevándoselas a sus familiares, amigos y vecinos.
Es muy desordenada, siempre pierde todo, sobre todo las llaves. No le gusta ocuparse de la limpieza pero un par de veces por semana se dice: "Bueno, alguien tiene que hacerlo".
Vive sola. Tiene dos hijos, un chico y una chica. El chico se fue a trabajar a Japón y solo se ven en navidades, y la chica es profesora, se casó y tiene una hija que aún es muy pequeña. 
Trinidad nunca trabajó, siempre se ocupó de la casa, de su marido y de sus hijos y fue muy feliz haciéndolo. Su marido la adoraba, decía que tenía una personalidad con encanto y unos ojos que sonreían aún más que sus labios. Él murió dos años atrás después de una larga lucha contra el cancer, pero murió tranquilo, en su casa de la mano de Trinidad. Trinidad besa la foto de su boda cada noche al acostarse y le cuenta cómo le ha ido el día, pero no es a él a quien echa de menos.
La madre de Trinidad fue una mujer severa pero cariñosa, era la típica señora de pueblo que siempre reñía a todos los niños pero a la vez les seguía con bocadillos para merendar. Se preocupaba por todo el mundo menos por ella misma. 
Cuando Trinidad tenía 53 años recibió una llamada del hospital, su madre había sufrido una caída en su casa estando sola y fue atendida por sus vecinos, quienes llamaron a la ambulancia tras oír sus gritos, se había roto la cadera. Trinidad se sintió culpable por no estar con ella en aquel momento y tras la operación la trasladaron a su casa, donde Trinidad se ocupó de ella durante 10 años. Una mañana no se despertó, y Trinidad siempre lamenta no haber podido despedirse de ella. Tras un periodo de depresión se dijo a sí misma que su madre no le había educado para pasarse el día llorando en la cama. En ese momento decidió que quería morir con recuerdos de haber vivido. Esa es su filosofía de vida desde entonces.