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jueves, 16 de abril de 2020
Ilusión por un nuevo proyecto
¡Hola de nuevo!
Hoy traigo grandes noticias. Ha ocurrido algo realmente bueno para mí y tengo muchas ganas de contároslo. Como habéis leído en el título, me he embarcado en un nuevo proyecto. Sé que no es la primera vez que digo esto, pero esta es distinta.
Todos los proyectos que había empezado podían ser medio decentes, pero nunca me sentía del todo cómoda. No fluía, veía problemas a todo y no me sentía segura. No lo estaba haciendo bien, y era porque lo estaba forzando. Las ideas que tenía y con las que estaba trabajando eran un poco artificiales, de un género que me gusta leer pero que nunca me he sentido cómoda escribiendo: la intriga. Sí, tenía una idea medio buena pero había cabos sueltos por todas partes y no la sentía del todo "mía". Siempre supuse que cuando me llegara la hora de escribir seriamente podría incluir todo lo que tengo en mi cabeza: psicología, filosofía, amor, aventuras, drama, algo de comedia... Creo que estaba tan focalizada en "tener algo ya" que olvidé darle sentido y ponerle alma, así que inevitablemente me bloqueé y empecé a odiar lo que estaba creando. Tengo muchas páginas de datos y apuntes esenciales para la historia, sin embargo aún no había empezado a escribir, no daba con la frase perfecta. El bloqueo se convirtió en frustración y las circunstancias actuales por las que estamos pasando todos más las mías añadidas empezaron a afectarme mucho y empecé a sentirme mal de verdad.
¿Por qué no estaba siendo capaz de seguir mi sueño? ¿Por qué me resultaba tan difícil hacer algo que amo? ¿Por qué no me sentía segura?
Retrocedamos unos meses en el tiempo
Hace unos meses os propuse un ejercicio sobre crear personajes, os lo dejo por aquí. Un día practicando nació uno en concreto del que no hablaré hoy. Por alguna razón me gustó mucho y conforme escribía sobre él iban apareciendo otros personajes, una historia, unas circunstancias... Tenía ante mi una gran posibilidad, había empezado algo pero no sabía cómo desarrollarlo, lo único que tenía claro era la imagen de tres o cuatro personajes que sabía que serían importantes. Pasé bastante tiempo devanándome los sesos imaginando, buscando tramas, entrecruzando ideas, pero nada me convencía. Así que poco a poco fui olvidando la idea y guardé a mis personajes en mi "cajón" con la esperanza de poder sacarlos algún día.
Al principio de esta semana tuve un sueño muy extraño, fantasioso y colorido. Cuando desperté pensé "oh que guay, podría hacer algo con esto" y estuve recordándolo durante todo el día. Incluso lo escribí en un cuaderno para no olvidar ningún detalle. De repente recordé a mis personajes olvidados. Los saqué del cajón y vi que el resultado tenía bastante sentido, que era una idea buena y con potencial pero aún me faltaba algo.
Algo obsesionada de repente vi la luz. Tenía todas las piezas pero había algo que me faltaba: un protagonista. Por alguna razón en ese momento todo fluyó casi mágicamente, todo cuadraba a la perfección y me di cuenta de que por fin tenía ante mí la idea que llevo prácticamente toda mi vida buscando. Me inundó un sentimiento de plenitud en ese momento, sentí adrenalina corriendo por mis brazos que me llevaban directamente al teclado. Dejé de lado todas mis obligaciones y empecé a atar cabos y más cabos hasta que supe exactamente cómo empezar... y lo hice. Pasé todo el día sentada frente a mi portátil escribiendo, pensando, escribiendo, y disfruté, disfruté tanto que todas las dudas que tenía sobre mí misma se disiparon y algo en mi corazón me dijo que realmente he nacido para esto.
Y ahora que os he contado esto quiero deciros algo:
Puede que no sea la J.K. Rowling de 2020, no tengo muchos conocimientos sobre narración y soy consciente de que cometo muchos errores. Hay cosas en mí que debo solucionar para poder trabajar con calidad y sobre todo tengo ciertas desventajas con respecto a otros escritores noveles. Pero tengo clara una cosa: esta idea me ha llenado de optimismo en un momento de desánimo muy grande y no voy a darle la espalda. Voy a hacer todo lo necesario para ejecutarla y quiero dar lo mejor de mí en cada letra. Lo tengo claro, más que nunca. Éste es mi momento y éste es el camino.
viernes, 3 de abril de 2020
Desgranando... "A Kind of Magic"
¡Saludos, mis queridos lectores!
La semanas van pasando y seguimos recluidos, cada vez más aburridos y en algunos casos enloqueciendo un poco, sin embargo parece que la situación va mejorando. No voy a contaros nada que no sepáis, pero me gustaría lanzaros a todos un mensaje de ánimo y mucha fuerza, especialmente a todos los que se llevan la peor parte. Por mucho que se alargue la situación, siempre debemos dar las gracias por lo bueno que permanece con nosotros, preservarlo y cuidarlo. Pronto todo este sufrimiento quedará atrás y podremos recordarlo como un capítulo más en nuestras vidas.
Me gustaría pensar que la mayoría estamos aprovechando para estrechar lazos con la lectura ya que disponemos de más tiempo libre para ello. Este ha sido mi caso, me considero una lectora "hambrienta" y no estoy desperdiciando el confinamiento. Gracias a esta situación he tenido la oportunidad de centrarme en algo que llevo leyendo unos meses, que por obstáculos cotidianos no podía emplear el tiempo que me hubiera gustado y hoy por fin os traigo.
¿Quién no ha sentido jamás la llamada de un libro? ¿Quién no ha soñado con magia y princesas? ¿Quién no ha deseado nunca escapar de este mundo para empezar una nueva vida en un reino de fantasía? Si te has sentido identificado, esta historia es para ti. Os presento la saga A Kind of Magic.
A Kind of Magic es una triología romántica-fantástica, lo que a voz de pronto puede percibirse como "lectura juvenil". Sin embargo va más allá, realmente es una saga en la que nada es lo que parece.
Su autora, S.S.G. Danvers escribió esta saga de tres libros hace algunos años y, tras ser rechazados por varias editoriales, finalmente se decidió a autopublicar su obra en Amazon hace tan solo unos meses. De momento estos son sus únicos títulos disponibles, y realmente no tienen desperdicio.
La historia trata sobre Melania, una chica de 17 años que viaja a través de un libro a un mundo donde la magia está presente, así como magos, elfos, hadas, y otras criaturas fantásticas. En el momento de su llega es recibida por el rey del territorio de los humanos de dicho mundo, y éste le comunica que ha sido elegida para ser la futura reina. Hasta que ese momento llegue, Melania deberá ser la princesa, vivir en palacio y aprender todo lo que una reina debe saber para ser una buena reina. Por supuesto, nada será tan bonito como parecía en un principio.
Danvers transmite desde el principio la personalidad de Melania de una manera clara y transparente. La protagonista es tan solo una adolescente al comienzo de la historia, con los pensamientos y actitudes propios de la edad. Durante el primer libro, La Chica que Viajó, este rasgo es bastante notable por lo que da lugar a cierta confusión. Durante los primeros capítulos tenía la sensación de que la historia me la estaba contando una chica de 17 años y bueno... no me equivocaba. Sin embargo veo necesario profundizar en este aspecto porque parece que estoy haciendo una crítica y no es así. Por supuesto, Melania tiene 17 años y está narrando una historia, por lo tanto se va a expresar tal y como es. Me di cuenta de esto conforme la historia avanzaba, especialmente durante los siguientes libros. En el segundo libro (La Joven que Aprendió) Melania emprende un viaje que necesita para "salir del cascarón" y aprender más allá de lo que le enseñan los profesores y los libros. Todo este aprendizaje culmina en el tercer libro, La Mujer que Venció, en el que debe enfrentarse a su destino y cumplir así el propósito de su llegada a ese mundo mágico. Durante toda la historia, a Melania le suceden cosas que le ayudan a madurar, a cambiar su perspectiva y a adaptarse para sobrevivir, y todo esto queda patente en su lenguaje. Si bien es cierto que se expresa de manera coloquial (diría que la mayoría del tiempo), va evolucionando de manera paralela a la historia y la acompañamos en su crecimiento desde que es una adolescente hasta que se convierte en mujer.
A Kind of Magic, al ser una novela mayormente fantástica, puede dar la impresión de que está destinada a un público joven. Si bien es cierto que es muy sencilla de leer, que el lenguaje no es demasiado elaborado y se ajusta bastante a este tipo de lectores, acontecen una serie de episodios que pueden considerarse de contenido "sensible". Éstos son escenas muy explícitas de violencia, en las que me vi en la necesidad de parar de leer porque me estaban haciendo empatizar demasiado con los personajes y sentí muy intensas. Las descripciones en estos momentos son a mi juicio fantásticas, porque te hacen ver, oír, oler y sentir lo mismo que Melania, un realismo cruel, sucio, sangriento y doloroso que queda muy bien reflejado.
Pero el contenido explícito no se limita a la violencia, sino que también tenemos unas cuentas escenas de sexo narradas con una precisión notable y en las que cada detalle queda marcado de forma romántica y sensual sin pasar desapercibido.
Cómo no hablar del segundo protagonista de estas escenas sexuales y románticas: Westley, un joven médico que queda prendado de Melania y con quien comparte un secreto y peligroso romance.
Westley es una pieza clave en toda la historia, es quien lleva a Melania a tomar muchas decisiones importantes, y para ella es tanto una debilidad como una fortaleza. Es difícil que no guste Westley, es romántico y protector, detallista y cuidadoso. Sin embargo en mi opinión es demasiado "perfecto". Para mí es un personaje idealizado y aunque está bien construido (tiene una historia, ética, ambiciones...) creo que en algunos momentos puede ser poco realista. Durante el primer libro Westley y Melania comparten muchas escenas románticas y en mi opinión pueden resultar "empalagosas" y algo repetitivas. Pero durante el tercer libro vemos otras caras de Westley y, al igual que pasa con Melania, vemos una evolución, madurez y crecimiento en este personaje, y aunque nunca pierde su esencia, vemos una cara más adulta de Westley.
Lo mejor de A Kind of Magic son tanto los escenarios como los personajes secundarios.
Hay una gran cantidad de lugares, que son además muy diversos y hay unos notables contrastes entre unos y otros, muchos detalles que todos ellos son importantes para el desarrollo y el clímax de la historia.
Lo mismo se puede decir de los personajes. Cada uno aporta una vivencia, una enseñanza o una explicación. Ningún detalle pasa desapercibido, nada esta ahí por pura casualidad y todo tiene un propósito. Para mí esto es muy importante en las narraciones, ya que muchas veces vemos en las historias un montón de detalles que ocupan nuestra mente y tras prestarles atención nos damos cuenta de que estaban ahí sin ninguna razón.
Quiero terminar hablando de lo que para mí es lo más importante de todo: cómo me he sentido leyendo A Kind of Magic.
Al principio me costaba leer. Creía que la historia era lenta y con pasajes un poco repetitivos. Conforme iban pasando las páginas, la historia se iba acelerando de una manera casi imperceptible y para cuando me quise dar cuenta estaba completamente enganchada y "desesperada" por leer el siguiente libro. Siempre me he considerado una fanática de la literatura fantástica, cuando era adolescente devoraba los libros de este género por docenas. Conforme fui creciendo empecé a extenderme a otros géneros y dejé la fantasía y el romance un poco de lado. Leyendo esta saga he reconectado con la joven Viale que se pasaba horas enganchada a un libro, pero esta vez he encontrado algo menos "inocente", algo más "adulto".
Por otro lado, he cogido verdadero cariño a los personajes. Me he metido tanto en la historia que he sentido que la vivía. Como apéndice a esto debo añadir que mi querida protagonista ha tenido mucho que ver, ya que no es muy distinta a mí. Melania es una chica corriente, un poco friki y que en su mundo (la Tierra) más bien pasaba desapercibida. Tal vez lo que más me hace identificarme con ella es que tenemos los mismos gustos: nos encanta El Señor de los Anillos, Star Wars, la Nutella y nuestro grupo favorito es Queen. La cantidad de referencias a esto me hacían sacar una sonrisita entre líneas, y por supuesto "oír" la voz de Freddie Mercury de vez en cuando es una auténtica delicia.
He disfrutado enormemente de la lectura de este libro. Creo que nunca es tarde para disfrutar de la fantasía o el romance, y que no está reñido con momentos violentos, desagradables, o con escenas de intimidad sexual. Para mí es una historia muy completa, a la que además de esto, no le faltan intrigas, tensiones, drama, incluso momentos cómicos.
Terminé el libro con una gran sensación de nostalgia, y realmente me dio pena haber acabado porque soy el tipo de persona a la que le gusta viajar entre mundos. Definitivamente lo recomiendo.
Enlace de compra de los libros
lunes, 16 de marzo de 2020
Cómo sobrevivir al confinamiento
¡Saludos, compañeros recluidos!
Lunes 16 de marzo, 19:04
Como todos sabemos, el pasado sábado se decretó el estado de alerta para la contención de la amenaza presente. Casi toda la población lo supo prever, aunque unos lo llevaron mejor que otros (véase el saqueo de supermercados). Parece que la mayoría estamos concienciados con el problema y estamos poniendo las medidas necesarias, de lo cual me alegro.
Personalmente lo estoy llevando bastante bien. El jueves me encontraba en el centro donde voy a clases de inglés cuando se dio el aviso de que las clases quedaban canceladas. Tan solo unos veinte minutos después recibí una llamada de mi jefa, contándome que una persona que había visitado mi centro de trabajo estaba infectada. Por suerte esta persona había ido al día siguiente de que yo estuviera ahí por última vez, de modo que no tuve contacto directo ni indirecto con el afectado. Sin embargo en ese momento se inició en mi una preocupación, a la que siguió un dilema ético: ¿debería acudir a trabajar ese fin de semana?
Por supuesto en mi centro de trabajo se había activado un protocolo de actuación pero yo no me sentía segura. Quería cumplir con mi deber pero también proteger a las personas de mi entorno, entre las cuales hay bastante vulnerables, y después de que me dijera mi madre que prefería que no fuera a trabajar, me decidí a no hacerlo.
Como resultado de todo esto y con lo que ya sabemos sobre el estado actual, llevo desde entonces encerrada en casa (como todo el mundo, querida) y además de presenciar momentos emotivos como aplausos colectivos, seguir las noticias, el avance de los contagios y hablar con familiares y amigos por WhatsApp, también estoy teniendo mucho tiempo para mí. Excesivo, tal vez.
Me estoy planteando muchas cosas, como qué va a pasar con la economía y los puestos de trabajo, cómo va a afectarme esta crisis, a qué oportunidades puedo sacarles provecho... pero lo que no estoy haciendo es escribir. Porque no escribo desde hace mucho, apenas he subido cuatro entradas desde que empezó el año, y sobre proyectos mejor no hablo.
Así que hace media hora, en un descanso de otra actividad, he salido al balcón con mi novio a tomar el aire. Nos hemos dado cuenta de que empezamos a saturarnos y de que necesitamos salir de casa. Está claro que no podemos, pero yo he pensado que lo que mejor me puede sentar ahora es esto: escribir.
Siempre os digo que cuando estéis tristes, angustiados, nerviosos o enfadados, cojáis papel y boli y lo soltéis todo, y yo no lo estoy haciendo porque he perdido el hábito de escribir. MAL.
Pero lo voy a hacer ahora. Mi manera de aliviar la "frustración" de no salir de casa, por el momento está siendo contaros cómo lo estoy viviendo. También es mi forma de deciros que si os está pasando lo mismo, es totalmente normal y comprensible. No os estáis volviendo locos, pero debéis ser pacientes y cuidar vuestra salud mental (de la física nos hablan mucho ya).
No os privéis de desahogaros mediante la palabra, hablando con vuestros seres queridos y siempre de manera respetuosa.
Escribid sobre cómo os sentís, lo que queréis hacer y sobre lo que echáis de menos.
Reflexionad sobre vuestro presente y vuestro futuro, sobre vuestro trabajo, relaciones y especialmente sobre vuestra felicidad.
Iniciad nuevos hobbies, y si encontráis una manera de sacarles rentabilidad, mejor.
Contad historias a vuestra familia, ficticias o personales. Es un buen momento para dejaros conocer a la vez que trabajáis en vuestra afición/ talento.
Y POR FAVOR (esto necesita un apartado adicional): ¡¡LEED!!
¿Cuántos libros cubiertos de polvo hay en vuestras estanterías? ¿Cuántas veces habéis pensado que ya os leeréis ese libro que os regalaron en navidad?
No hay momento mejor que este.
Yo lo estoy haciendo. No solo por entretenimiento, sino también como trabajo para el blog. Estoy leyendo ahora mismo una trilogía pactada con su autora, por lo que pronto habrá un nuevo Desgranando... . Espero que tengáis tantas ganas de leerlo como yo de redactarlo.
Para terminar, os voy a sugerir cinco libros que he leído durante mi vida y me han gustado especialmente y, por lo tanto, os recomiendo leer durante la cuarentena:
- Orgullo y prejuicio (Jane Austen)
- La metamorfosis (Franz Kafka)
- El príncipe de la niebla (Carlos Ruiz Zafón)
- Memorias de Idhún (Laura Gallego García)
- El gato que curaba corazones (Rachel Wells)
Solo me queda mandaros muchos ánimos, y desearos a todos que pase rápido esta situación y sin nada que lamentar. Que tengáis una feliz cuarentena 💙
viernes, 7 de febrero de 2020
Inspírate
Hoy es domingo.
Esta mañana has abierto la ventana de tu habitación y al asomarte has experimentado los reconfortantes rayos de sol que solo se valoran en invierno, y has pasado el resto del día deseando volver a sentirlos.
Has hecho limpieza en tu casa, como cada domingo, escuchando la radio y cantando todas las melodías que conoces y por un momento te has sentido bien pero repentinamente un pensamiento ha invadido tu mente: el recordatorio de un deber que no has cumplido. El sentimiento de culpa ha comenzado a nacer, y como todo el mundo sabe la culpa es el mejor alimento de las inseguridades. Ha aparecido un sentimiento de inferioridad que siempre traen consigo dudas.
"No se me da bien esto. No puedo hacerlo. Nunca llegaré a nada. No tengo talento. Soy mediocre. Mis ideas no son buenas."
Te has dado cuenta de lo dura que estás siendo contigo misma, te estás atacando... ¿y por qué?
Te has dado cuenta de que te necesitas a ti misma, que estás teniendo dudas y solo tú puedes resolverlas, así que has decidido reconectar contigo de la mejor forma que conoces: salir a pasear.
Has escogido ir al campo, necesitas un lugar con escasos ruidos e interrupciones, con el menor contacto con la realidad posible. Te has puesto música, no como la que cantabas esta mañana, otra distinta, reflexiva y romántica, con sonidos suaves y envolventes, incluso emotivos.
Has emprendido el camino sin saber dónde vas a acabarlo, andando sin rumbo, tus pies se mueven solos utilizando tu corazón como brújula.
Te has adentrado en senderos conocidos pero tomas rutas alternativas porque sabes que la mejor manera de encontrarse es perderse.
Observas. Te paras. Respiras hondo.
Estás disfrutando y se te ha olvidado por qué has salido a pasear, y olvidarlo te ha hecho recordarlo.
Hay algo que no va bien en tu vida, algo que no sabes qué es pero que no te deja avanzar. Te sientes en un callejón sin salida, bloqueada y angustiada porque tienes un proyecto en el que no avanzas. Has recordado todas aquellas malas palabras que te has dedicado hace un rato en tu casa y te has dado cuenta de que ese es parte del problema.
Paso 1: QUIÉRETE.
Te has puesto a buscar soluciones entonces, y gracias a ello has identificado más problemas. Te faltan ideas, te falta creatividad, ilusión, fuerza, inspiración...
Te has dado cuenta de dónde estás. Has perdido la noción del tiempo y has llegado a un lugar en el que no habías estado... pero está bien. Quieres descubrir sitios nuevos con los que reconectar y llenarte de energía, respirar aire fresco y escuchar los mensajes que te envía el viento.
Has visto una colina frente a ti y has decidido subirla. Con cada zancada, la adrenalina ha bañado tus venas, has sentido fuerza, un impulso que ha motivado a tus piernas a seguir subiendo, cada vez más deprisa. Tu sonrisa se ha hecho mayor conforme te has acercado a la cima de la colina.
Y ahí estás. De pie, con el mundo a tus pies. Te sientes fuerte y poderosa, la bajada es empinada pero no importa.
Cierras los ojos, vuelves a respirar, los abres.
Todo sigue igual pero tú no. Tú te sientes grande. Observas los bosques, las montañas que se han erguido frente a ti, escuchas el río imparable, el viento te acaricia el pelo, y el sol sigue calentando tu rostro igual que hacía por la mañana.
Paso 2: INSPÍRATE.
Nútrete de todo lo que has visto, oído, sentido, olido y tocado durante este recorrido. Mantén calientes las emociones que han llegado a ti cuando estabas en la cima de la colina. Perdónate por cada desprecio que te has hecho a ti misma e identifica tus mejores armas, aquellas que te harán ser más grande cada día.
Y ahora escúchate... Tienes mucho que decirte a ti misma. Y ya has comenzado a hacerlo.
Paso 3: TRABAJA.
Sé imparable. Vive, disfruta y siente todo lo que hagas, ama tu trabajo y tus deberes, que son regalos. Aprende, escucha lo que otros puedan enseñarte y no te rindas. Sé paciente, identifica tus errores y soluciónalos. No pares nunca.
Y te harás gigante.
viernes, 31 de enero de 2020
Desgranando... "Todos los caminos que llevan a Grecia"
¡Feliz viernes!
Hace solo dos días subí un post pero como sabéis he estado muy desconectada y tengo que ponerme al día, así que no voy a esperar a la semana que viene para terminar trabajos pendientes (que bastante he esperado ya).
Hoy, amigos, tenemos un nuevo Desgranando... con una nueva colaboración. Esta vez voy a hablar de un libro que me ha sorprendido bastante, porque no se parece a nada que haya leído antes. Se trata de Todos los caminos que llevan a Grecia, de Manuel Murillo de las Heras.
Hace unos meses Manuel me habló de su libro, el cual aún no se había publicado (ya está a la venta), y logró despertar curiosidad en mí. A pesar de ser joven, ha ganado bastantes premios literarios y ha sido publicado en revistas y tiene otro libro a la venta, Relatos y otros enseres de andar por casa, un cuentario.
¿Qué puedo decir sobre Todos los caminos que llevan a Grecia? Ciertamente no sé por dónde empezar. Es un libro cortito, de 213 páginas divididas en 47 capítulos, muy fácil de leer y sobre todo muy entretenido. Es un libro para activar la mente y abrirla, que se sale de la narración tradicional y rompe con las estructuras a las que los ojos están acostumbrados. Si pudiera definir en una palabra este libro, ésta sería... desconcertante.
Cada capítulo es una aventura, y creo que explicar el por qué sería menospreciar la novela. No sólo por el argumento, sino por las estructuras gramaticales (incluso estéticas) de las que hablaba antes, lo cual le da a cada capítulo una personalidad única. Sobre esto deduzco que la intención de Manuel ha sido experimentar, jugar y hacer que nos cuestionemos cada palabra que leemos, inventar recursos literarios propios pero sin un estilo definido. En definitiva, Manuel nos ha entregado a sus lectores un rompecabezas con una gran cantidad de piezas que nosotros debemos encajar.
También es imprescindible mencionar que cada detalle de la novela en sí misma, y la historia rechaza el azar y ha sido elegido específicamente con una función (también forma parte del rompecabezas).
En cuanto al lenguaje empleado por Manuel, me parece de lo más dinámico. Es capaz de alternar lo sencillo con algo más elaborado y expresiones coloquiales con otras formales además de un vocabulario bastante rico y variado, todo ello adaptándose perfectamente a cada situación y a cada personaje.
Vamos a adentrarnos un poco en la historia, y voy a hacerlo dejando un poco de lado la objetividad y siendo bastante sincera: me ha costado un poco comprender de qué trataba la novela. Tenemos una serie de personajes, en los cuales profundizamos capítulo a capítulo, y me ha resultado algo complicado encontrar una relación entre ellos (puede que tenga que ver la lentitud con la que he leído el libro 😅). Al contrario de lo que pueda parecer en primera instancia, no creo que esto sea un punto negativo. Como decía antes, el objetivo de esta obra es hacer pensar al lector, buscar pistas y unirlas.
Volviendo a los personajes, no considero que tengan unos arcos emocionales especialmente profundos, pero tampoco creo que sea importante, ya que no es ese el objetivo de la novela. No voy a extenderme hablando de ninguno porque estaría "dejándoselo mascado" a futuros lectores, pero diré que aunque no lo parezca, cada personaje es importante en la trama.
Como sabéis, mi filosofía y mi ética me impiden hacer spoilers, y para esta novela en concreto es tan difícil evitarlos que me resulta complicado continuar con la reseña. Pero ha llegado el momento de exponer mi opinión personal sobre el libro.
Una de las cosas que comenté a Manuel antes de leer su libro es que valoro más la manera en la que se cuentan las historias que éstas en sí mismas. Tenía buenas expectativas sobre Todos los caminos que llevan a Grecia a raíz de aquella conversación, y se han cumplido. Como comentaba al principio, esta obra no se parece a ninguna que haya leído, y tanto como por su estructura, sus "misterios" y su personalidad única, creo que tiene una esencia propia, un encanto único y especial que me parecen dignos de destacar.
Como punto un poco negativo, creo que hay subtramas que merecían ser más destacadas, pero supongo que el libro se hubiera alargado demasiado. Igualmente la imaginación es poderosa y el destino de cada personaje queda a disposición de cada lector. A mi la verdad es que me supo a poco.
Algo de lo que no he hablado, y es un recurso que me parece muy divertido, es que Manuel de vez en cuando rompe la cuarta pared. Es algo a lo que estamos acostumbrados en el cine pero no en la literatura, y me ha parecido valiente la manera en la que lo ha hecho, exponiendo pensamientos que yo diría que todos los escritores tenemos pero que no expresamos por escrito, y el lo hace y no desentona.
Por si no ha quedado claro, Todos los caminos que llevan a Grecia me ha gustado mucho, y creo que es una novela que puedo disfrutar leyendo más de una vez y buscando detalles ocultos que se me pasaron en mi primera lectura. Sin duda, la recomiendo.
Por último me gustaría darle las gracias a Manuel por darme esta oportunidad, ha sido tan positiva como esperaba y he disfrutado leyendo su libro.
domingo, 29 de diciembre de 2019
Despedir 2019 con una reflexión
¡Hola a todos, y feliz Navidad!
Voy al grano, este post va a ser el último del año. Me hubiera gustado preparar algo especial, un cuento navideño o una reflexión sobre estas fechas, pero lo que más quiero hacer ahora es simplemente escribir y ser yo misma, sacar lo que hay dentro de mí.
Como he dicho tenía otros planes para este post, si embargo hace unos días recibí una llamada y estoy pasando las navidades trabajando, en un horario un poco desagradable que me está agotando. Por suerte quedan pocos días, y hoy he sacado tiempo y energía para sentarme a escribir.
2019 se acaba.
Mucha gente dice que a partir de cierta edad el tiempo pasa más deprisa, y estoy de acuerdo. Este año se me ha escapado de las manos. Comencé enero con una fuerte idea y con muchos cambios en mi vida: dejé mi trabajo, tomé la decisión de seguir mi sueño y comencé a contarlo. Me pareció muy fácil al principio cuando solo era una idea, pero pasaban los meses y no avanzaba. Sí, quería escribir un libro y creía que con eso sería suficiente. Pero también era consciente de que no podía apostar todo lo que tenía a "una simple idea". Durante mi vida he vivido situaciones de las que he aprendido que el mundo laboral es inestable y puede ser cambiante, que un día puedes tener un buen puesto de trabajo y al siguiente perderlo todo. Y si es lo único que sabes hacer... puede ser catastrófico. Por eso siempre he tenido claro que quiero tener opciones. Trabajo en sanidad, pero no quiero que sea lo único que sé hacer. Quiero escribir y vivir de ello, pero no puedo esperar a que todo ocurra como en un sueño.
Decidí seguir estudiando y aunque tomé la opción correcta sentía que me faltaba algo porque no avanzaba: estaba bloqueada. No estaba escribiendo y seguía creyendo que con "el golpe de suerte" sería suficiente.
Una noche tuve una conversación con mi amor. Me preguntó qué había pasado con mi sueño de ser escritora y si estaba luchando por ello, trabajando. La respuesta fue NO.
¿Qué estaba haciendo? Solo poner excusas, una tras otra. Sí, durante los 8 meses de año vividos anteriormente me habían pasado cosas y había tenido dificultades, pero esa no era la razón de mi estancamiento. Necesité reflexionar, escuchar e informarme mucho para darme cuenta de que eso era todo, esperaba la oportunidad que cayera del cielo. No ocurría, lógico, pero tampoco la buscaba.
Fue entonces cuando me di cuenta de que no sabía NADA. No conocía el mundo en el que pretendía adentrarme, no conocía a mi competencia ni a mis aliados, mis puntos fuertes y débiles, editoriales, técnicas, ni siquiera sabía si "tenía talento". Durante mi vida me han dicho que escribo bien, que mis textos son bonitos, pero... ¿acaso con eso basta?
Internet tenía la respuesta, por supuesto. Como os conté hace unos meses, seguí los consejos y ánimos de mi amor y de mi tía y gracias a ello nació este blog. He trabajado en mí a través de él, y ha sido una herramienta maravillosa, he conocido escritores y mentores, leído otros blogs... y apenas estoy rascando la punta del iceberg.
Sin darme cuenta, durante este proceso mi ambición comenzó a crecer. Nunca quise que este blog fuera grande, era mío, pero me gustaba compartirlo y recibir feedback. Y ahora mi objetivo es seguir creciendo.
Hace un mes mi amor y yo nos dimos cuenta de que quedaban 31 días para que terminase el año y decidimos trabajar duro. Yo me propuse estudiar, ir al gimnasio, escribir, ir a clases, escribir, trabajar algo y escribir más. Las ideas para historias ya llegaban sin esfuerzo pero como he dicho antes, quería crecer. Así que comencé a buscar ayuda, gente que me ayudase a ejecutar las ideas que tenía... y me di cuenta, una vez más, de lo perdida que estoy.
Sin embargo no me tomaré este descubrimiento como algo negativo. He pasado horas reflexionando, conversando conmigo misma y decidiendo lo que quiero.
Disfruto enormemente colaborando con escritores y haciendo reseñas, no quiero dejar de hacerlo y me he dado cuenta de que tengo mucho, MUCHO que aprender y mejorar, así que no voy a detenerme.
Mis proyectos personales seguirán siendo míos. Tengo que encontrarme a mí misma como escritora, practicar y averiguar más sobre mí. Y la mejor forma de hacerlo es soltarlo todo (papel y boli). También me gustaría recibir formación, pero eso tendrá que esperar a un momento más oportuno.
Y sobre todo... quiero que estéis conmigo. Me gustaría compartir mi progreso, y ojalá llegue el día en el que pueda enseñar algo a alguien que también esté empezando.
Este blog va a evolucionar conmigo. Me siento fuerte, capaz de grandes cosas y sobre todo ardo en deseos de aprender. Aprender... ¡DE TODO! Quiero ser imparable y crecer tanto como sea capaz. Quiero seguir conociéndome a mí misma y descubriendo habilidades, sacarles partido y no dejar de disfrutar jamás... porque escribir es mi pasión, y no puedo conformarme con "unos textos bonitos".
De lo que he logrado en 2019 me quedo con haber aprendido a aprender, a aceptar lo poco que sé y que el saber ni ocupa lugar ni tiene límites. Deseo para 2020, simplemente avanzar sin detenerme.
Y lo mismo para todos vosotros.
No olvidéis que cada día es una gran oportunidad. Y un regalo.
Feliz año nuevo 💙💜💚
viernes, 6 de diciembre de 2019
Proyectos, horarios y en qué ando metida
¡Buenas tardes!
Me siento a teclear una vez más con muchos pensamientos pero sin saber bien qué decir. Últimamente tengo muchas cosas en la cabeza y demasiadas ideas, tantas que me está costando gestionarlas.
Desde hace unas semanas no estoy siendo muy regular con mi trabajo, por eso me he propuesto que este mes (casualmente el último del año) voy a realizar una especie de challenge. He confeccionado un horario lo más realista posible para organizarme y trabajar mucho porque deseo avanzar en mis proyectos.
Lo cierto es que no está siendo fácil. Ha habido momentos en los que me he visto desbordada porque creo que he intentado abarcar mucho y no me he sabido organizar, así que espero que diciembre sea diferente y tenga tiempo para todo.
Voy a dejarme de misterios y voy a explicar un poco en qué "ando metida" en ámbito laboral-aprendizaje-proyectos.
Hace unos meses comencé a estudiar un grado superior online de Guía y Asistencia Turística. La realidad es que esto no es mi campo para nada, de hecho he trabajado en sanidad. Tomé la decisión de cursar turismo por varias razones: por ampliar mi abanico de conocimientos, aumentar mis posibilidades laborales y porque es un trabajo que no me ata a ningún lugar del mundo.
Lo complicado de estudiar esto es hacerlo sin el apoyo de acudir a clases diariamente, lo cual hace bastante fácil desviarse y difícil saber si lo estás haciendo bien del todo.
Pensando en no anclarme a mi país natal y saliendo de éste me di cuenta de que el buen nivel de inglés que había adquirido de adolescente estaba completamente oxidado. Así que en octubre empecé a ir a clases de inglés en la Escuela de Idiomas. Por tanto, tengo dos horas de clase 4 días por semana.
Por supuesto, no sería escribir una aspiración importante para mí si no tuviera proyectos literarios entre manos. Uno de ellos lo comencé antes de darme cuenta y en enero empezó a tener una estructura que va cogiendo forma. 12 meses después he avanzado pero estoy un poco estancada ahora mismo, porque es un proyecto que depende bastante de la inspiración... y no siempre me siento tan inspirada como para avanzar.
Sin embargo, una dificultad muy grande con la que me estoy encontrando es también una gran ventaja, y es que he conseguido recuperar la creatividad que tenía antes. Parece algo bueno, pero en mi cabeza está siendo un auténtico caos porque no paran de llegar ideas. Es un bombardeo constante que aprovecho siempre apuntando todas las ideas... ¡el gran problema es que no tienen relación entre sí! Así que tengo un montón de ideas pero están tan desordenadas que no se puede hacer nada con ellas.
Pero no todo está perdido. Al ver semejante locura cogí mi cuaderno y lo dividí en algunos apartados en los que pude clasificar ideas. Gracias a esto, desarrollé unos pocos personajes, imaginé unos escenarios chulísimos y fui capaz de coger una sola idea de las que estaba teniendo y empecé a escribir sobre ella. Y vaya, ¡estoy desarrollando una historia!
Estoy contenta, aunque está siendo difícil. Por eso he incluido en mi horario una hora para escribir. Tengo la sensación de que va un poco lento pero creo que es mi propia inseguridad la que me frena. Siempre me ha gustado escribir las cosas tal cual me vienen a la cabeza, pero estoy teniendo que hacer un esfuerzo para meter más contenido.
Todo esto está muy bien, pero hay algo más que falla: a mi cartera le están saliendo telarañas. Como he dicho antes, he trabajado en sanidad toda mi vida laboral pero quiero alejarme de este sector porque es muy sacrificado y no podría estudiar si volviera a retomarlo por el bien de mis ingresos. Así que también he emprendido la búsqueda de trabajos de redacción online. Y bueno, como imaginareis, no estoy consiguiendo gran cosa, pero no dejo de intentarlo. Sería un gran paso para mí llegar a tener un cierto éxito en este campo además de un alivio económico.
¡No entres en pánico, Viale! ¡Tienes ahorros!
😅
Volviendo al principio, este horario que me he puesto está siendo útil para organizarme y trabajar duro. Llevo tres días y aunque hoy no he dormido bien y se me está descuadrando todo, tengo intención de hacerlo bien porque quiero echar la vista atrás en fin de año y sentirme satisfecha.
Diciembre de 2019 va a ser crucial y me siento con fuerzas para llevarlo a cabo.
¡¡SÍ!!
FELIZ VIERNES 💜
viernes, 29 de noviembre de 2019
Ojalá...
Hay momentos en nuestras vidas en los que tenemos algo importante en nuestras manos pero no somos conscientes y no le sacamos partido. Tal vez la razón sea que somos demasiado jóvenes o demasiado mayores, que no tengamos recursos suficientes o que no confiemos en nosotros mismos.
Ojalá hubiese sido valiente y reconocido que te amaba, decirle al mundo entero que te veía a escondidas y creaba cosas bellas a partir de lo que tú me contabas.
Ojalá no me hubiese avergonzado de mis textos y mis ideas, que podían no ser las mejores pero eran mías y podrían haberse convertido en algo mejor.
Ojalá le hubiese contado a cada persona que conozco que tú, la literatura, eres mi pasión y has estado conmigo siempre, que inventábamos cuentos cuando era pequeña, me inspirabas para que escribiera un sinfín de libros que nunca llegué a empezar, que más adelante nacieron las poesías y que juntas podíamos crear infinitos mundos.
Ojalá hubiese sabido que podía hacerlo, que tenía talento y cultivarlo me daría grandes resultados.
Ojalá alguien me hubiese dicho que podría dedicarme a ello, que existe todo un mundo alrededor de ti y que nunca me caería del cielo la oportunidad de ser la mejor si no la buscaba.
Ojalá hubiese trabajado en ti como lo estoy haciendo ahora, nadie me hubiese parado cada vez que una idea nacía y hubiese sido constante. Tal vez podría haberme nutrido de ti durante años hasta dar bellos y dulces frutos.
Ojalá nunca hubiese tenido miedo de ser juzgada por lo que estábamos creando, porque ese miedo se ha hecho mayor con el tiempo y ha hecho que me olvide de ti durante mucho tiempo.
Ojalá te hubiese tratado mejor, te hubiese cuidado y nunca hubiese ocultado todo lo que me estabas enseñando, que era la posibilidad de un futuro brillante.
Ojalá te hubiese escuchado y nunca te hubiese negado. Porque yo te abandoné pero tú a mí no.
Ojalá hubiese creído en mí como tú lo hacías, tal vez hoy no sería tan duro trabajar y conseguir lo que nunca he admitido que anhelo: vivir de ti.
Ojalá nunca te hubiese transformado en lo que no eres, de algo bello a oscuro en lo que refugiarme evitando miradas y juicios.
Ojalá te hubiese dedicado todo mi tiempo. Hoy no sería tan difícil llegar a ti.
Un día nos damos cuenta de que hemos "desperdiciado" una oportunidad y, por supuesto, nos da mucha pena. Pensamos que si hubiéramos practicado mucho más, probablemente ahora nos fuera mejor. Y tal vez sea así.
Sin embargo de nada sirve martirizarse. Todo tiene un momento y una razón y aunque algunas veces no nos demos cuenta de las oportunidades que están frente a nosotros "porque no hacen ruido" no significa que todo esté perdido.
Lo más importante es ser consciente del ahora, de que nuestro momento no ha pasado y las decisiones incorrectas del pasado son oportunidades de aprender. No será tan fácil, nos costará más, pero no debemos volver a dejarlo pasar o nos volveremos a arrepentir.
¿Qué quiero?
¿Qué busco a largo plazo?
¿Cuál es el primer paso?
¿Qué acciones me van a llevar a mi objetivo?
Todo comienza con un "yo puedo" seguido de "vamos allá".
Tu momento es el que tú elijas que sea.
Feliz fin de semana.
viernes, 22 de noviembre de 2019
Desgranando... "El Cazador de Piratas, la Travesía de Elena"
¡Hola a todo el mundo! Bienvenidos un viernes más a mi blog, mi rincón de expresarme libremente en el ámbito literario.
Hoy estoy muy contenta porque este post va a dar comienzo a una nueva etapa que espero que traiga consigo aprendizaje, mucha lectura y grandes proyectos. Hace un par de entradas mencioné que voy a empezar a realizar colaboraciones... y hoy tengo el placer de presentaros la primera.
Como habéis podido comprobar, las colaboraciones vendrán en la sección Desgranando... y consistirán en analizar como a mí me gusta las obras de algunos autores noveles o menos conocidos (no implica esto que deje de "desgranar" obras más conocidas o grandes clásicos).
Desde hace algunas semanas comencé a estar más activa en redes sociales, lo cual me dio la oportunidad de conocer a otros escritores y aprender aspectos técnicos que desconocía. A raíz de esto, por una sucesión de acontecimientos, contacté con algunos autores cuyos libros me ofrecieron para poder reseñar.
¡Y ACEPTÉ!
Inaugurando estas colaboraciones tenemos la primera novela publicada de Jesica Sabrina Canto: El Cazador de Piratas, la Travesía de Elena, nada más ni nada menos que desde Buenos Aires.
Jesica Sabrina Canto es una escritora argentina que se dedica a escribir artículos para revistas online y realizar talleres de escritura con varios colaboradores.
He leído sobre ella y he escuchado una entrevista que le hicieron en un programa de radio y creo que es una chica que tiene bastante potencial como escritora. Es autora también de otros libros como Entraña del adiós o La chica de los libros.
El Cazador de Piratas, la travesía de Elena nos cuenta la historia de Elena, una joven de 23 años que, tras ser liberada de la esclavitud en un barco pirata, busca la manera de saciar su sed de venganza.
Conocemos a Elena durante los últimos minutos de su cautiverio, durante los cuales advertimos de cómo han sido sus últimos años de vida y las crueldades a las que ella y sus compañeras han sido sometidas.
Durante la novela no solo nos quedamos con Elena, nuestra protagonista, sino que Jesica nos aporta puntos de vista de otros personajes relevantes para la historia. Un elemento muy importante que emplea es el recuerdo. Esta es una manera muy positiva de conocer al personaje, su historia y la razón de que se encuentren en ese momento y en ese lugar de la novela. Por supuesto, de quien más recuerdos obtenemos es de Elena, ya que la historia gira en torno a ella, pero no por ello hay que menospreciar los de los otros personajes, y es algo importante a tener en cuenta mientras se lee.
Debo reconocer que al principio me resultaba ligeramente "caótico" que hubiera tantos puntos de vista, pero se debe a que no comprendía su misión en la historia, que no es otra que mostrarnos lo crueles que son los piratas.
Y esta es la idea principal sobre la que gira toda la historia: los diabólicos actos de los piratas, retratados como seres repugnantes tanto física como psicológicamente.
Una cualidad muy buena que me gustaría destacar de Jesica Sabrina Canto es la rigurosidad con la que ha conseguido que imagine y caracterice a cada personaje (sobre todo estos repulsivos piratas) con pocas palabras y un lenguaje sencillo, sin complicarse demasiado. Era consciente de esto durante mi lectura, sin embargo no me di cuenta hasta el final de que este era el principal objetivo de la autora: crear unos personajes a los que aborrecer y odiar, totalmente deshumanizados y privados de cualquier característica que permita empatizar mínimamente con ellos.
Y vaya si lo ha conseguido.
Desde el primer momento con las primeras descripciones de los piratas me descubría pensando "qué asco", lo cual denota que el punto fuerte de Jesica son las descripciones.
Por otro lado tenemos las subtramas (sobre las que no voy a indagar porque acabaría haciendo spoilers y eso va contra la ética de este blog), personajes secundarios que son vitales para la trama principal y con los que nos acabamos encariñando, los escenarios pacíficos y luminosos, recuerdos felices...todos ellos son elementos en los que se encuentra la esencia de la novela, ese "encanto" que ha conseguido que me guste lo que he leído.
Me gusta la manera en la que se ve reflejado el tormento de cada personaje a través de sus recuerdos, sus traumas y sobre todo el impulso que les lleva a querer vengarse de los piratas. Creo que los personajes están bien construidos a pesar de no ser psicológicamente complejos.
En general es una lectura muy amena, se lee rápido y, en mi opinión, lo mejor es que trasladamos nuestras mentes directamente a la historia que Jesica Sabrina Canto nos está contando (se imagina con claridad, se vive).
Y para terminar voy a añadir una curiosidad personal. He renegado toda mi vida de la lectura en soporte electrónico porque soy de esas amantes fieles de los libros en papel. Con El Cazador de Piratas no me ha quedado otro remedio que leerlo en formato Kindle y ha supuesto un pequeño esfuerzo por mi parte. Sin embargo debo admitir que no ha sido tan malo como me había imaginado. Acostumbrada a las pantallas en mi vida diaria he leído más rápido, la iluminación me ha parecido un punto a favor y ha sido cómodo poder leer en cualquier lugar sin tener que llevar el libro a cuestas. Oficialmente, mi primera experiencia con eBook ha sido positiva. Aunque... me da pena no poder añadir un tomo más a mi colección.
Compra El Cazador de Piratas, la travesía de Elena en Amazon
El Cazador de Piratas, la travesía de Elena versión Kindle
https://jesicasabrinacanto.wixsite.com/sitio
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viernes, 15 de noviembre de 2019
Escribir para desahogarse
¡Hola a todos!
Llevo un buen rato sentada mirando la pantalla, con los dedos sobre el teclado esperando recibir "la iluminación divina" que me diga sobre qué escribir, pero no ocurre y sé perfectamente por qué.
Llevo así toda la semana, buscando un tema concreto sobre el que hablar o pensando alguna historia o poesía de las mías. No es falta de inspiración ni un bloqueo como aquellos de los que hablé en una de mis primeras entradas (ésta en concreto), sino que tiene más que ver con un estado de ánimo que se está alargando tal vez demasiado. Por esta razón sí, he escrito esta semana, pero no creativamente sino para desahogarme. Muchas veces pensamos que hay que escribir solo para contar historias, expresar opiniones o describir hermosos sentimientos, nos perdemos en buscar la manera artística de hacerlo y olvidamos que escribir es la mejor manera de soltarlo todo.
Como humanos que somos, tenemos sentimientos y éstos pueden llegar a ser muy fuertes, a veces llegan a nublarnos la vista y a "entorpecer" nuestras vidas. Alguna vez en nuestras vidas todos hemos estado tan enamorados que no podíamos dormir o comer, tan tristes que no queríamos levantarnos de la cama, o tan furiosos que hemos descargado contra, tal vez, alguien que no lo merecía. Nada de esto en nuevo para nadie.
Aunque no haya que reprimir nuestros sentimientos (desde luego que jamás hay que hacerlo), no es sano dejar que se apoderen de nosotros hasta tal punto.
Por eso os doy un vialeconsejo: Cada vez que sintáis algo demasiado intenso, escribid sobre ello. Escribid para contároslo, soltarlo, entenderlo y sanar. Nadie tiene que leerlo, hacedlo para vosotros mismos.
Es tan terapéutico como necesario tomar una pausa, respirar y plasmarlo todo sobre un papel. Recomiendo hacerlo de la forma tradicional, con papel y boli. Mientras escribimos, nos estamos enfocando en el sentimiento y eso crea adrenalina. Al mover el boli la estamos canalizando y sale de nosotros, creando una sensación de calma y desahogo. Después lo leemos y nos damos cuenta de que hay mucho más tras esos sentimientos de lo que percibíamos en un principio, estamos reconectando con nuestro corazón.
A veces, incluso lo que escribimos es hermosos sin querer.
Mucha gente recomienda quemar el papel después de escribir, o destruirlo de alguna manera. En mi opinión esto es poco menos que un sacrilegio. No es malo recordar en el futuro como nos sentimos aquella vez, tal vez llegue a ser un apoyo y referencia. Además de que, como he dicho antes, puede que hayamos creado algo verdaderamente bonito. Sea como sea, cualquier cosa que hayamos escrito es digna de ser conservada.
Sin embargo hay muchas veces que no sabemos cómo empezar, así que os voy a dar algunos tips que a mí me funcionan:
-Busca un momento en el que estés solo, la privacidad es esencial para poder desahogarse sin temer nada.
-Si no sabes cómo empezar, identifica la frase o palabra que más se repita en tu cabeza.
-No taches ni borres, recuerda que lo que escribes es solo para ti y cualquier cosa que digas está bien.
-Utiliza el lenguaje que tú quieras.
-Si hay más personas implicadas en tus sentimientos (por ejemplo, alguien te ha ofendido) escribe imaginando que hablas con esa persona, dirígete a ella y dile todo lo que quieres decirle.
-No pares de escribir hasta que no te quedes completamente vacío.
-Ten un cuaderno o diario al que recurrir cuando quieras escribir sobre lo que sientes.
Contadme si recurrís a esta práctica o si os gustaría hacerlo.
Recordad que un corazón hay que cuidarlo igual que la piel o cualquier órgano vital.
Y sobre toso, que lo último que quede tras desahogarnos sea una sonrisa.
Feliz fin de semana.
Y sobre toso, que lo último que quede tras desahogarnos sea una sonrisa.
Feliz fin de semana.
jueves, 31 de octubre de 2019
Especial Halloween
¡Buenas y aterradoras noches!
Me adelanto al día de publicación porque como todos sabemos, hoy es la noche de las brujas y los espíritus. Cada persona vive esta fiesta de una manera, normalmente los niños con disfraces pidiendo caramelos por las casas, otros reuniéndose en lugares poco iluminados para contar historias escalofriantes, otros haciendo maratones de las películas más aterradoras de la historia del cine (para mí es Insidious, por cierto)… Yo también tengo mi pequeño ritual, me gusta ver Pesadilla antes de Navidad comiendo dulces, costumbre a la que no voy a renunciar este año pero antes de ello, quiero celebrarlo con vosotros.
Tengo a mi izquierda a mi gato negro, a mi derecha a mi perro asustadizo, una luz tenue y silencio en casa. Tengo los mejores ingredientes para preparar una poción de las que solo yo sé hacer: una de mis improvisaciones.
Pasad una noche de miedo, y disfrutad del día de fiesta de mañana 👻
Estoy tendida sobre una superficie que no reconozco. No sé cuánto tiempo llevo aquí y no recuerdo cómo he llegado. Solo alcanzo a ver una oscuridad profunda y traicionera, llena de amenazas.
No oigo nada, ni el mínimo ruido que pueda darme un ligero indicio de dónde me encuentro, si hay alguien a quién pedir ayuda.
Tengo mucho frío... pero no corre el aire. El frío nace dentro de mí.
Me dispongo a levantarme, comenzando por apoyar mis manos sobre la superficie desconocida. Descubro que no puedo levantar el brazo. Preocupada y sin entender qué está pasando me decido por una tarea más fácil: mover los dedos. Con horror descubro que tampoco puedo.
Una sensación de impotencia comienza a invadir mi interior. "Puede que solo sea ese brazo" me digo para tratar de calmarme. Siento un fuerte impulso de levantarme y salir corriendo, pero ninguna parte de mí responde. No puedo mover ni una sola extremidad, tampoco el cuello ni la boca para gritar auxilio. Tampoco puedo mover los párpados, no hay manera de saber si mis ojos están abiertos o cerrados.
Comienzo a sentir una fuerte presión sobre mi pecho, mi pulso se ha acelerado tanto que temo que pueda pasarme algo grave. La ansiedad se apodera de mí y ni siquiera soy capaz de controlar mi respiración.
Estoy demasiado concentrada en mi inmovilidad como para darme cuenta de que se está formando un zumbido en el ambiente. Tal vez ha comenzado hace rato, no puedo saberlo. Cada vez el zumbido se vuelve más intenso, está perforando mis oídos y alojándose en mi cabeza, haciendo que me duela tanto que siento que me va a estallar pronto.
Estoy pensando tan rápido que no soy consciente del tiempo que pasa, y no veo nada a mi alrededor que me ayude a comprender qué me está pasando. No puedo ver nada.
No veo nada... pero por primera vez puedo sentir que no estoy sola.
Alguien se está acercando a mí muy, muy despacio...
Quiero gritar, pedirle ayuda. Me aferro a esta presencia como a un clavo ardiendo, desesperada por que alguien, sea quien sea, me ayude.
Pero no quiere ayudarme.
Cuando me ha tocado no he sentido el tacto de su piel pero sé que me está agarrando. Siento unos dedos largos y afilados sobre una de mis piernas, cada vez aprieta más y la sensación cada vez se asemeja más a cinco agujas afiladas clavándose en mi piel. Presiona sin piedad y puedo sentir como se deleita infringiéndome dolor, ese dolor que cada vez es más agudo. No sé qué está tocando mi cuerpo... pero no es humano.
Las manos afiladas están escalando por mi cuerpo hacia arriba, deteniéndose en cada paso solo para hacerme sentir dolor. Llega a mi pecho, no solo con las manos, sino que siento más partes de su cuerpo sobre mí. No distingo ninguna, tal vez sean pies, huesos o dientes, pero son diferentes entre sí y su único propósito es mi sufrimiento. Ha parado en mi pecho, lo sé porque no me deja respirar.
Está presionando mi garganta, creo que voy a ahogarme. Me está sujetando con fuerza los hombros y cada vez lo siento más cerca de mi cara.
Lo ultimo que recuerdo antes de despertar sobre mi cama es un rosto blanco, una piel tan blanca que llega a ser traslúcida, unos ojos negros en los que solo veo muerte, y un sonido ensordecedor destrozando mis tímpanos.
viernes, 25 de octubre de 2019
Eterna
¡Hola a todos!
Hoy vengo con uno de mis trabajitos. Hace unos meses me decidí a mandar un relato a un concurso, solo para probar la experiencia. No seleccionaron mi relato, y aunque sabía que era muy difícil que pasara, una parte de mí creía que lo conseguiría.
Eh, pero no pasa nada.
Escribir este relato me sirvió como paso para iniciarme en la escritura de forma seria, no solo como entretenimiento. Si no lo hubiera hecho probablemente hoy no estaría haciendo nada de esto.
Como no fue seleccionado, he decidido compartirlo porque no me parece correcto que no vea nunca la luz, no porque piense que es brillante sino por la historia que hay detrás.
Hace unos meses sufrí la pérdida de una persona importante para mí y aunque pasé sus últimos días con ella, se fue antes de lo esperado y no tuve la oportunidad de despedirme. El relato es un homenaje a lo que viví con ella, los años en los que la conocí. El concurso era por el Día Mundial del Alzheimer, y cuento su enfermedad a través de mis ojos.
Espero que al leerlo os llegue parte de ella al corazón como hizo conmigo. 😊🌟
Solía llamar a su puerta cada día a las 11 de la mañana y esperaba a que ella me abriera, aunque yo tenía las llaves de su casa. Me recibía con un gorro de lana color beige que ella misma tejió, con la bata y zapatillas de casa puestas todavía, siempre bajo una mirada maternal y protectora, pero al mismo tiempo dejándose cuidar.
Después de elegir cuidadosamente su ropa, salíamos a pasear por las calles de su barrio. Siempre saludaba a todo el mundo aunque no conocía a nadie, pero su perdición eran los niños. Nunca supe en qué momento lo hacía pero guardaba galletas en el bolso para dárselas a ellos, de los cuales disfrutaba viendo jugar y divertirse.
Tomábamos una taza de café en la misma cafetería cada día. Las camareras nos lo tenían preparado antes de que nos sentáramos, pero ella nunca se dio cuenta.
“¡Qué bueno! Está calentito.” susurraba después del primer sorbo, sonriendo complacida.
Luego paseábamos todo lo que sus fuerzas nos permitieran, sentándonos cada cierto tiempo a descansar, mirando las flores y a la gente pasar por la calle.
La vuelta a casa podía ser muy larga si ella marcaba el rumbo pero se sentía segura a mi lado porque yo le indicaba qué camino escoger cuando dudaba, y nunca nos perdimos.
Esta fue nuestra rutina durante dos años. Pero los últimos meses comenzó, de forma casi imperceptible, a alejarse de mí.
Un día quiso volver a la cafetería poco después de salir porque había olvidado que ya habíamos tomado el café. Otra vez no quiso hacer caso de mis indicaciones y la vuelta a casa se alargó varios minutos. En otra ocasión se enfadó conmigo porque no le dejé ir a dar de comer a los bueyes y me dijo que me marchara a casa.
Poco a poco el verde de sus ojos comenzó a tornarse gris, ya no brillaban de la misma manera. Nunca dejó de sonreír ni de cuidar a los más pequeños pero fue el día en el que me aseguró que ella tenía 32 años cuando supe que se estaba olvidado de quién era.
Los paseos se volvieron cortos, las horas que pasábamos en casa cada vez más caóticas al mismo tiempo que ella perdía su memoria más básica. Pero nunca dejó de sonreír.
Vivió los siguientes dos años rodeada de amigos y los mejores cuidados. Siempre con algo que hacer y alguien con quien hablar. Durante un tiempo dejó de olvidar pero también de recordar. Yo seguí visitándola casi cada día, jugábamos al bingo y a las cartas y nos divertíamos como al principio. Fue cuando tuve que alejarme de ella cuando comenzó a olvidarme. Mis visitas de una o dos horas acabaron durando diez minutos en los que intentaba recordarle quién era yo para ella. Ella sonreía y decía que no se acordaba de mí y luego me mandaba a la cocina a merendar. Así fue como decidí que era el momento de despedirme de ella.
Pasaron nueve meses cuando recibí la llamada que me hizo volver a su lado. Postrada en una cama de sábanas blancas había una niña que llamaba a su madre, pero tenía la misma cara que la mujer con la que compartí tantos paseos. Lo había olvidado todo… o eso creía. Me acerqué a ella y la llamé. Ella me miró y algo en su mirada me dijo que se sentía a salvo. Sonrió y me tendió la mano. No sabía quién era, pero me había reconocido.
Quise recuperar el tiempo perdido, le conté todo lo que había hecho en los últimos meses, le hablé de mi nuevo trabajo y de mi pareja, le conté que había estado en dos bodas ese año y le enseñé las fotos, hasta un día salimos a pasear al jardín, donde cogimos dos flores con las que adorné su pelo. Disfrutamos como hacía tiempo que no lo hacíamos juntas.
El día que supe que ya no tendría que volver me invadió un sentimiento de desamparo. Cuidé de ella durante cuatro años, pero ella me guió y me enseñó a disfrutar de las pequeñas cosas que nos rodean, las que permanecen en la memoria aun cuando se ha perdido todo lo demás. Me regaló carcajadas, alegría y optimismo. Me enseñó que los recuerdos pueden perderse, pero que un buen corazón nunca muere.
Viale
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