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jueves, 16 de abril de 2020

Ilusión por un nuevo proyecto


¡Hola de nuevo! 

Hoy traigo grandes noticias. Ha ocurrido algo realmente bueno para mí y tengo muchas ganas de contároslo. Como habéis leído en el título, me he embarcado en un nuevo proyecto. Sé que no es la primera vez que digo esto, pero esta es distinta.

Todos los proyectos que había empezado podían ser medio decentes, pero nunca me sentía del todo cómoda. No fluía, veía problemas a todo y no me sentía segura. No lo estaba haciendo bien, y era porque lo estaba forzando. Las ideas que tenía y con las que estaba trabajando eran un poco artificiales, de un género que me gusta leer pero que nunca me he sentido cómoda escribiendo: la intriga. Sí, tenía una idea medio buena pero había cabos sueltos por todas partes y no la sentía del todo "mía". Siempre supuse que cuando me llegara la hora de escribir seriamente podría incluir todo lo que tengo en mi cabeza: psicología, filosofía, amor, aventuras, drama, algo de comedia... Creo que estaba tan focalizada en "tener algo ya" que olvidé darle sentido y ponerle alma, así que inevitablemente me bloqueé y empecé a odiar lo que estaba creando. Tengo muchas páginas de datos y apuntes esenciales para la historia, sin embargo aún no había empezado a escribir, no daba con la frase perfecta. El bloqueo se convirtió en frustración y las circunstancias actuales por las que estamos pasando todos más las mías añadidas empezaron a afectarme mucho y empecé a sentirme mal de verdad.

¿Por qué no estaba siendo capaz de seguir mi sueño? ¿Por qué me resultaba tan difícil hacer algo que amo? ¿Por qué no me sentía segura? 



Retrocedamos unos meses en el tiempo

Hace unos meses os propuse un ejercicio sobre crear personajes, os lo dejo por aquí. Un día practicando nació uno en concreto del que no hablaré hoy. Por alguna razón me gustó mucho y conforme escribía sobre él iban apareciendo otros personajes, una historia, unas circunstancias... Tenía ante mi una gran posibilidad, había empezado algo pero no sabía cómo desarrollarlo, lo único que tenía claro era la imagen de tres o cuatro personajes que sabía que serían importantes. Pasé bastante tiempo devanándome los sesos imaginando, buscando tramas, entrecruzando ideas, pero nada me convencía. Así que poco a poco fui olvidando la idea y guardé a mis personajes en mi "cajón" con la esperanza de poder sacarlos algún día.

Al principio de esta semana tuve un sueño muy extraño, fantasioso y colorido. Cuando desperté pensé "oh que guay, podría hacer algo con esto" y estuve recordándolo durante todo el día. Incluso lo escribí en un cuaderno para no olvidar ningún detalle. De repente recordé a mis personajes olvidados. Los saqué del cajón y vi que el resultado tenía bastante sentido, que era una idea buena y con potencial pero aún me faltaba algo. 

Algo obsesionada de repente vi la luz. Tenía todas las piezas pero había algo que me faltaba: un protagonista. Por alguna razón en ese momento todo fluyó casi mágicamente, todo cuadraba a la perfección y me di cuenta de que por fin tenía ante mí la idea que llevo prácticamente toda mi vida buscando. Me inundó un sentimiento de plenitud en ese momento, sentí adrenalina corriendo por mis brazos que me llevaban directamente al teclado. Dejé de lado todas mis obligaciones y empecé a atar cabos y más cabos hasta que supe exactamente cómo empezar... y lo hice. Pasé todo el día sentada frente a mi portátil escribiendo, pensando, escribiendo, y disfruté, disfruté tanto que todas las dudas que tenía sobre mí misma se disiparon y algo en mi corazón me dijo que realmente he nacido para esto. 

Y ahora que os he contado esto quiero deciros algo:

Puede que no sea la J.K. Rowling de 2020, no tengo muchos conocimientos sobre narración y soy consciente de que cometo muchos errores. Hay cosas en mí que debo solucionar para poder trabajar con calidad y sobre todo tengo ciertas desventajas con respecto a otros escritores noveles. Pero tengo clara una cosa: esta idea me ha llenado de optimismo en un momento de desánimo muy grande y no voy a darle la espalda. Voy a hacer todo lo necesario para ejecutarla y quiero dar lo mejor de mí en cada letra. Lo tengo claro, más que nunca. Éste es mi momento y éste es el camino. 

jueves, 31 de octubre de 2019

Especial Halloween


¡Buenas y aterradoras noches!

Me adelanto al día de publicación porque como todos sabemos, hoy es la noche de las brujas y los espíritus. Cada persona vive esta fiesta de una manera, normalmente los niños con disfraces pidiendo caramelos por las casas, otros reuniéndose en lugares poco iluminados para contar historias escalofriantes, otros haciendo maratones de las películas más aterradoras de la historia del cine (para mí es Insidious, por cierto)… Yo también tengo mi pequeño ritual, me gusta ver Pesadilla antes de Navidad comiendo dulces, costumbre a la que no voy a renunciar este año pero antes de ello, quiero celebrarlo con vosotros. 

Tengo a mi izquierda a mi gato negro, a mi derecha a mi perro asustadizo, una luz tenue y silencio en casa. Tengo los mejores ingredientes para preparar una poción de las que solo yo sé hacer: una de mis improvisaciones. 

Pasad una noche de miedo, y disfrutad del día de fiesta de mañana 👻


Estoy tendida sobre una superficie que no reconozco. No sé cuánto tiempo llevo aquí y no recuerdo cómo he llegado. Solo alcanzo a ver una oscuridad profunda y traicionera, llena de amenazas.
No oigo nada, ni el mínimo ruido que pueda darme un ligero indicio de dónde me encuentro, si hay alguien a quién pedir ayuda.
Tengo mucho frío... pero no corre el aire. El frío nace dentro de mí.
Me dispongo a levantarme, comenzando por apoyar mis manos sobre la superficie desconocida. Descubro que no puedo levantar el brazo. Preocupada y sin entender qué está pasando me decido por una tarea más fácil: mover los dedos. Con horror descubro que tampoco puedo.
Una sensación de impotencia comienza a invadir mi interior. "Puede que solo sea ese brazo" me digo para tratar de calmarme. Siento un fuerte impulso de levantarme y salir corriendo, pero ninguna parte de mí responde. No puedo mover ni una sola extremidad, tampoco el cuello ni la boca para gritar auxilio. Tampoco puedo mover los párpados, no hay manera de saber si mis ojos están abiertos o cerrados.
Comienzo a sentir una fuerte presión sobre mi pecho, mi pulso se ha acelerado tanto que temo que pueda pasarme algo grave. La ansiedad se apodera de mí y ni siquiera soy capaz de controlar mi respiración.
Estoy demasiado concentrada en mi inmovilidad como para darme cuenta de que se está formando un zumbido en el ambiente. Tal vez ha comenzado hace rato, no puedo saberlo. Cada vez el zumbido se vuelve más intenso, está perforando mis oídos y alojándose en mi cabeza, haciendo que me duela tanto que siento que me va a estallar pronto.
Estoy pensando tan rápido que no soy consciente del tiempo que pasa, y no veo nada a mi alrededor que me ayude a comprender qué me está pasando. No puedo ver nada.
No veo nada... pero por primera vez puedo sentir que no estoy sola.
Alguien se está acercando a mí muy, muy despacio...
Quiero gritar, pedirle ayuda. Me aferro a esta presencia como a un clavo ardiendo, desesperada por que alguien, sea quien sea, me ayude.
Pero no quiere ayudarme.
Cuando me ha tocado no he sentido el tacto de su piel pero sé que me está agarrando. Siento unos dedos largos y afilados sobre una de mis piernas, cada vez aprieta más y la sensación cada vez se asemeja más a cinco agujas afiladas clavándose en mi piel. Presiona sin piedad y puedo sentir como se deleita infringiéndome dolor, ese dolor que cada vez es más agudo. No sé qué está tocando mi cuerpo... pero no es humano.
Las manos afiladas están escalando por mi cuerpo hacia arriba, deteniéndose en cada paso solo para hacerme sentir dolor. Llega a mi pecho, no solo con las manos, sino que siento más partes de su cuerpo sobre mí. No distingo ninguna, tal vez sean pies, huesos o dientes, pero son diferentes entre sí y su único propósito es mi sufrimiento. Ha parado en mi pecho, lo sé porque no me deja respirar.
Está presionando mi garganta, creo que voy a ahogarme. Me está sujetando con fuerza los hombros y cada vez lo siento más cerca de mi cara.
Lo ultimo que recuerdo antes de despertar sobre mi cama es un rosto blanco, una piel tan blanca que llega a ser traslúcida, unos ojos negros en los que solo veo muerte, y un sonido ensordecedor destrozando mis tímpanos.

viernes, 25 de octubre de 2019

Eterna


¡Hola a todos!

Hoy vengo con uno de mis trabajitos. Hace unos meses me decidí a mandar un relato a un concurso, solo para probar la experiencia. No seleccionaron mi relato, y aunque sabía que era muy difícil que pasara, una parte de mí creía que lo conseguiría.

Eh, pero no pasa nada. 

Escribir este relato me sirvió como paso para iniciarme en la escritura de forma seria, no solo como entretenimiento. Si no lo hubiera hecho probablemente hoy no estaría haciendo nada de esto.

Como no fue seleccionado, he decidido compartirlo porque no me parece correcto que no vea nunca la luz, no porque piense que es brillante sino por la historia que hay detrás.

Hace unos meses sufrí la pérdida de una persona importante para mí y aunque pasé sus últimos días con ella, se fue antes de lo esperado y no tuve la oportunidad de despedirme. El relato es un homenaje a lo que viví con ella, los años en los que la conocí. El concurso era por el Día Mundial del Alzheimer, y cuento su enfermedad a través de mis ojos.

Espero que al leerlo os llegue parte de ella al corazón como hizo conmigo. 😊🌟

Solía llamar a su puerta cada día a las 11 de la mañana y esperaba a que ella me abriera, aunque yo tenía las llaves de su casa. Me recibía con un gorro de lana color beige que ella misma tejió, con la bata y zapatillas de casa puestas todavía, siempre bajo una mirada maternal y protectora, pero al mismo tiempo dejándose cuidar.

Después de elegir cuidadosamente su ropa, salíamos a pasear por las calles de su barrio. Siempre saludaba a todo el mundo aunque no conocía a nadie, pero su perdición eran los niños. Nunca supe en qué momento lo hacía pero guardaba galletas en el bolso para dárselas a ellos, de los cuales disfrutaba viendo jugar y divertirse.

Tomábamos una taza de café en la misma cafetería cada día. Las camareras nos lo tenían preparado antes de que nos sentáramos, pero ella nunca se dio cuenta.

“¡Qué bueno! Está calentito.” susurraba después del primer sorbo, sonriendo complacida.

Luego paseábamos todo lo que sus fuerzas nos permitieran, sentándonos cada cierto tiempo a descansar, mirando las flores y a la gente pasar por la calle.

La vuelta a casa podía ser muy larga si ella marcaba el rumbo pero se sentía segura a mi lado porque yo le indicaba qué camino escoger cuando dudaba, y nunca nos perdimos.

Esta fue nuestra rutina durante dos años. Pero los últimos meses comenzó, de forma casi imperceptible, a alejarse de mí.

Un día quiso volver a la cafetería poco después de salir porque había olvidado que ya habíamos tomado el café. Otra vez no quiso hacer caso de mis indicaciones y la vuelta a casa se alargó varios minutos. En otra ocasión se enfadó conmigo porque no le dejé ir a dar de comer a los bueyes y me dijo que me marchara a casa.

Poco a poco el verde de sus ojos comenzó a tornarse gris, ya no brillaban de la misma manera. Nunca dejó de sonreír ni de cuidar a los más pequeños pero fue el día en el que me aseguró que ella tenía 32 años cuando supe que se estaba olvidado de quién era.

Los paseos se volvieron cortos, las horas que pasábamos en casa cada vez más caóticas al mismo tiempo que ella perdía su memoria más básica. Pero nunca dejó de sonreír.

Vivió los siguientes dos años rodeada de amigos y los mejores cuidados. Siempre con algo que hacer y alguien con quien hablar. Durante un tiempo dejó de olvidar pero también de recordar. Yo seguí visitándola casi cada día, jugábamos al bingo y a las cartas y nos divertíamos como al principio. Fue cuando tuve que alejarme de ella cuando comenzó a olvidarme. Mis visitas de una o dos horas acabaron durando diez minutos en los que intentaba recordarle quién era yo para ella. Ella sonreía y decía que no se acordaba de mí y luego me mandaba a la cocina a merendar. Así fue como decidí que era el momento de despedirme de ella.

Pasaron nueve meses cuando recibí la llamada que me hizo volver a su lado. Postrada en una cama de sábanas blancas había una niña que llamaba a su madre, pero tenía la misma cara que la mujer con la que compartí tantos paseos. Lo había olvidado todo… o eso creía. Me acerqué a ella y la llamé. Ella me miró y algo en su mirada me dijo que se sentía a salvo. Sonrió y me tendió la mano. No sabía quién era, pero me había reconocido.

Quise recuperar el tiempo perdido, le conté todo lo que había hecho en los últimos meses, le hablé de mi nuevo trabajo y de mi pareja, le conté que había estado en dos bodas ese año y le enseñé las fotos, hasta un día salimos a pasear al jardín, donde cogimos dos flores con las que adorné su pelo. Disfrutamos como hacía tiempo que no lo hacíamos juntas.

El día que supe que ya no tendría que volver me invadió un sentimiento de desamparo. Cuidé de ella durante cuatro años, pero ella me guió y me enseñó a disfrutar de las pequeñas cosas que nos rodean, las que permanecen en la memoria aun cuando se ha perdido todo lo demás. Me regaló carcajadas, alegría y optimismo. Me enseñó que los recuerdos pueden perderse, pero que un buen corazón nunca muere.


                                                                                                                        Viale


martes, 8 de octubre de 2019

Amor


¡Buenas tardes! ¿Qué tal va vuestro inicio de semana? 

Estoy muy contenta porque empiezo a ver frutos de mi trabajo. He hecho unos cambios en el blog para que se vea más bonito, veo que me han subido un pelín las visitas y que ya encuentro el blog en el buscador de Google (¡bieeeen!). Además siento que cada vez me va resultando más fácil escribir e incluso inspirarme, al principio tenía que pensar mucho sobre qué escribir pero estoy reconectando con la Viale creativa del pasado, surgen ideas con más facilidad, me cuesta menos expresarme y estoy desarrollando ideas pasadas a las que no llegué a dar forma. Y si soy sincera, creo que tengo un buen proyecto entre manos con el que puedo llegar a conseguir algo bastante interesante 😁👀

Hoy quiero hablar sobre el gran inspirador de los escritores: el amor, un sentimiento del que surgen grandes clásicos, novelas que todos hemos leído, hermosas poesías y miles de canciones. El amor nos llena de vida y saca lo mejor de nosotros, y a veces tenemos la suerte de compartirlo con alguien muy especial. 

Quiero enfocarme en ese "alguien especial", que surge de la nada y se convierte en todo. Te devuelve la ilusión, te enseña cosas nuevas y te hace sentir cosas a las que no sabes poner nombre. 

Ese "aaay" del principio cuando sientes que no sabes qué tiene esa persona, que te lo remueve todo y lo único que quieres es verle. Con el tiempo se van creando momentos, recuerdos, y cuanto más le conocemos más queremos conocerle, se forja un vínculo diferente, más fuerte que cualquier otro y nos lleva a entregarnos en cuerpo y alma. Si continúa avanzando el tiempo y mantenemos estas sensaciones... significa que hemos encontrado un diamante. 

Hoy me siento romántica y por eso he escrito un texto sobre personas especiales, sobre momentos y sensaciones que debemos guardar en nuestros corazones porque son únicas e irrepetibles. Y sobre todo quiero dedicárselo a mi persona especial, cuyo apoyo ha sido vital para el desarrollo de mi proyecto. 

Esto es para ti, mi amor 💓🌹



Su pelo castaño se volvía rubio bajo los rayos del sol, y sus ojos me recordaban a las aguas de un lago escondido en medio de un bosque. Transmitían la misma paz.

Su voz era dulce como una poesía, igual de suave al gritar que al susurrar.

Aún no sé cómo era capaz de hacerme olvidar cada aspecto de mi vida cuando estaba con él, mi pasado y mis obligaciones, todo desaparecía cuando me abrazaba.

Me llamaba “bonita”, “guapa” o “preciosa” y me hacía sentir como si nunca nadie lo hubiera hecho antes, como si fuera la primera vez que escuchara palabras bonitas.
Solo él era capaz de hacerme recordar que era especial.

Cantábamos juntos en el coche mientras él conducía, y disfrutábamos tanto que se me llegaba a olvidar que nunca se me dio bien cantar.

Las estrellas brillaban más intensamente cuando las mirábamos juntos, abrazados, en medio de la nada y sintiéndonos diminutos como granos de arena en el desierto. Nos quedábamos asombrados por su belleza, hablábamos del universo y buscábamos el sentido de la vida.
Y luego nos besábamos.

Aprendíamos de cada pelea, nos enseñábamos a cuidarnos y hasta en los peores momentos nos buscábamos. Podíamos con todo.

Nos hicimos fuertes, nos quisimos más cada día, y el eco de aquel hermoso amor resonó en la eternidad.

viernes, 4 de octubre de 2019

Una vieja poesía

¡Muy buenas tardes! 

En primer lugar quiero disculparme porque he fallado, el martes pasé el día fuera y no publiqué nada. Pero hoy es viernes y sigo aquí 😀
Con respecto al post de la semana pasada, me lo pasé genial improvisando y tuvo una acogida bastante buena así que me animó bastante a seguir haciendo cosas así. 

Hoy también me gustaría compartir algo mío, esta vez me decanto por rescatar de mi cajón algo que escribí hace algunos años y de lo que, sinceramente, estoy bastante orgullosa. 

Es una pequeña poesía que escribí en 2009 o 2010, mi primera poesía, a la que le tengo un cariño muy grande. Recuerdo que pasaba todas las horas de clase garabateando textos y dibujos en los márgenes de mis cuadernos en vez de atender a lo que mis profesores decían (curiosamente aprobé ese curso). Fue así como nació mi primera "creación", supongo que durante alguna clase de historia. Lo más curioso de esta poesía es que ha estado muchos años perdida. 

La escribí en un papel con un dibujo de un lago en la parte de atrás y más tarde la copié en otro lugar. El papel original se lo regalé a mi abuela unos meses después porque fue ingresada en el hospital y fue mi forma de darle fuerzas para que se recuperase. Recuerdo que mi madre me contó que se lo había enseñado y dijo en un suspiro: "Ay, Viale... ¿Qué será de ella?". No recuperé ese papel y no se qué hizo mi abuela con él pero estuve muchos años recordando mi poesía sin saber donde estaba. Pero hace unos meses rebuscando en una caja en la que tengo cientos de papeles llenos de más escritos y otros dibujos hechos en clase... apareció la copia de repente. Me puse muy contenta. "No vuelvo a perderla", pensé, y la copié en un cuaderno con otras poesías y reflexiones que he ido escribiendo desde mis 18 años hasta hoy. 

Sin más dilación, os presento una poesía sin nombre, con versos libres y con fallitos pero a la que tengo mucho cariño. ¡Espero que la disfrutéis!


Soledad.
El viento se ha llevado 
las blancas palabras
que un día
me susurraste.
Lloré frente el lago 
que tanto a ti me recordaba.
Acaricié sus dulces aguas
con mi salado dolor.
Y quise morir.
Volé sobre el lago
que tanto a ti me recordaba.
Imaginé que estabas conmigo.
Quise derretir el hielo de mi corazón.
Y te encontré...

🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹🌹





viernes, 27 de septiembre de 2019

Personajes

¡Feliz viernes a todos! Espero que hayais pasado una buena semana y tengais fuerzas para el fin de semana, que viene muy buen tiempo 🏖

Yo he pasado buena semana, ha sido tranquila pero productiva, estoy dedicando bastante tiempo a mi proyecto y eso me inunda de felicidad... así que hoy vengo muy motivada 💪💪💪

Hoy vengo a hablaros de un ejercicio que me he propuesto, y de paso proponeros que vosotros también lo hagáis en casa. Es muy positivo para trabajar la imaginación y la creatividad, para quitar las telarañas o para iniciarse en el mundillo. 

El ejercicio consiste en inventar personajes. Muchas veces pasamos horas buscando crear un personaje que "quede bien" en nuestra historia, crearle una personalidad y unas vivencias a raíz de una historia que nos hemos inventado. Lo que yo propongo es crear uno desde cero y sin propósitos, inventar un pasado para él y forjar su personalidad como si estuvieras utilizando la herramienta "Crear Sim". Te aseguro que la historia que surja a su alrededor puede ser mágica.

Se me ocurrió este ejercicio hace unos días tras ver un vídeo en YouTube en el que el youtuber en cuestión daba 5 tips para la creación de personajes. Cuando me puse a ello supe desde el primer momento quién iba a ser mi personaje: el capitán de barco pirata. Comencé a escribir rasgos de su personalidad, manías, conductas, gustos, etc. Conforme iba escribiendo, más ideas pasaban por mi mente, más me concentraba y más absorta quedaba en el documento de Word. Casi sin darme cuenta estaba inventando un pasado para él, lo cual me llevó a redactar su presente. ¡Incluso añadí otros personajes!

Al momento de parar de escribir me di cuenta de que tenía una sonrisa enorme, estaba disfrutando como una chiquilla. Pensé que ya sabía que escribir me hace feliz pero no recordaba haber tenido esa sensación desde hace mucho tiempo. 
Me sentí viva, sentí que había dado vida a mi capitán y su tripulación, podía verlos en mi mente surcando mares a mediodía, al capitán sujetando el timón y cantando una canción mientras unos marineros limpian la cubierta y otros arrían velas. 

Es magia...

Debo reconocer que casi me emociono al hablar de esto, es una sensación dificil de describir con palabras. Me alegra tener un lugar donde poder hablar sobre ello y expresarme tanto como he querido. 


🤩Me encanta🤩

Llegado a este punto seguro que tenéis muchas ganas de conocer al capitán. Siento decir que hoy no voy a presentarlo, pero tengo algo mejor: os voy a ofrecer una improvisación. Voy a crear un personaje aquí y ahora, y es mi regalo para vosotros. Un pedacito de mí.
Y recordad que esto solo es el principio, vendrán mejores textos y mejores personajes, pero de momento esta soy yo, sin filtros, improvisando. Espero que lo disfrutéis tanto como yo. Gracias por quedaros hasta el final, feliz fin de semana 💜💙💚💛





Trinidad



Es una mujer de 73 años. Tiene el pelo blanco con un corte a lo garçon, una nariz pequeña y ojos color miel. 
Siempre sonríe enseñando sus dientes perfectos, toda su vida ha tenido una buena salud dental. Le gusta llevar los labios pintados independientemente de lo que vaya a hacer, aunque varía el color del maquillaje según la actividad que realice. Siempre lleva unos pendientes de perlas que le regaló su madre cuando le dijo que iba a casarse. 
Es muy activa para su edad, le gusta ir al monte, hacer yoga, ir a bailar con sus amigas los viernes y pasar tiempo cuidando de su jardín y su huerta. Trinidad disfruta mucho de la vida y siempre lo dice, porque sabe que motivos para llorar hay de sobra... pero de reír también, y es nuestra misión buscarlos. Los malos vienen por sí solos. 
No es muy buena cocinera pero le encantan las frutas y se sabe cien recetas de postres con frutas, pasteles, mermeladas y un montón de combinaciones de frutas para ensaladas. Disfruta mucho preparando recetas y llevándoselas a sus familiares, amigos y vecinos.
Es muy desordenada, siempre pierde todo, sobre todo las llaves. No le gusta ocuparse de la limpieza pero un par de veces por semana se dice: "Bueno, alguien tiene que hacerlo".
Vive sola. Tiene dos hijos, un chico y una chica. El chico se fue a trabajar a Japón y solo se ven en navidades, y la chica es profesora, se casó y tiene una hija que aún es muy pequeña. 
Trinidad nunca trabajó, siempre se ocupó de la casa, de su marido y de sus hijos y fue muy feliz haciéndolo. Su marido la adoraba, decía que tenía una personalidad con encanto y unos ojos que sonreían aún más que sus labios. Él murió dos años atrás después de una larga lucha contra el cancer, pero murió tranquilo, en su casa de la mano de Trinidad. Trinidad besa la foto de su boda cada noche al acostarse y le cuenta cómo le ha ido el día, pero no es a él a quien echa de menos.
La madre de Trinidad fue una mujer severa pero cariñosa, era la típica señora de pueblo que siempre reñía a todos los niños pero a la vez les seguía con bocadillos para merendar. Se preocupaba por todo el mundo menos por ella misma. 
Cuando Trinidad tenía 53 años recibió una llamada del hospital, su madre había sufrido una caída en su casa estando sola y fue atendida por sus vecinos, quienes llamaron a la ambulancia tras oír sus gritos, se había roto la cadera. Trinidad se sintió culpable por no estar con ella en aquel momento y tras la operación la trasladaron a su casa, donde Trinidad se ocupó de ella durante 10 años. Una mañana no se despertó, y Trinidad siempre lamenta no haber podido despedirse de ella. Tras un periodo de depresión se dijo a sí misma que su madre no le había educado para pasarse el día llorando en la cama. En ese momento decidió que quería morir con recuerdos de haber vivido. Esa es su filosofía de vida desde entonces. 

martes, 24 de septiembre de 2019

Seguimiento de Viale

¡Feliz martes!

Me gustaría dedicar el post de hoy a exponer y reflexionar sobre qué estoy haciendo en este momento, cuáles de mis acciones me acercan a mis objetivos y cómo me siento en relación a todo ello.

Han pasado 9 días desde que me estrené en esta plataforma y decidí hacer oficial mi motivación a convertirme en escritora. La idea surgió como parte de varios ejercicios para ir asentando mi camino, y ahora lo veo como una herramienta. Veo que puedo escribir sobre lo que yo quiera, cuando quiera y sin límites, lo cual me ha servido para comenzar a identificarme como escritora. Sin embargo el problema que le veo a esto, y para mí es un poderoso filtro, es que si algún día logro audiencia creo que mis idas y venidas pueden llegar a desorientar. "¿De qué va este blog?", la respuesta que más se le acerca es: "Va de lo que hay dentro de mi cerebro". Tan pronto puedo estar exponiendo reflexiones como contando mi último viaje.

Tengo claro que de momento esto es para mí y no pretendo llegar a nadie, sin embargo me gustaría que el día de mañana alguien, buscando referencias, pueda recurrir aquí y conocerme más y ver cómo es mi estilo. Sobre eso creo que puedo decir que mi estilo es sacar lo que llevo dentro, ni más ni menos.

Pero ya que estoy aquí debo cuidar lo que hago y hacerlo bien, esta plataforma es totalmente nueva para mí y apenas sé publicar. Hoy he estado investigando, viendo videos en YouTube sobre cómo manejar el blog, añadir botones, personalizar la página, monetizar (eso no va a pasar por el momento), incluso algo tan básico como seguir otras cuentas. Ha sido un ejercicio útil porque como digo soy nueva aquí y todavía parezco un chimpancé aprendiendo a pelar un plátano.


Obviamente no es esto lo único que hago. Dedico tiempo de mi día a día a buscar información sobre el mundo de la escritura, editoriales cerca de mí, cursos, concursos, competencia... me interesa saber qué hay en el mercado y qué puedo ofrecer. 

Sobre los cursos no sé qué pensar. Me gustaría estudiar algo relacionado con la escritura pero no se cuales son mis opciones reales. Escribo en mi buscador de Google "cursos de escritura" y me salen a doblones, pero ¿Cómo sé cuáles me serán útiles? ¿Es necesario que pague tanto? ¿Tendrán algún tipo de reconocimiento? Por el momento voy a seguir buscando, no solo cursos sino fuentes fiables, contrastes de información, etc. Necesito 20 opiniones antes de formar la mía. 

Hay algo que ha llegado el momento de confesar y es que hace un tiempo empecé a escribir una novela con intención de publicarla, pero veo muchos problemas a eso. No se si mi idea va a venderse bien, me da miedo cómo pueda ser su acogida, que se saque de contexto... y es que el tema sobre el que estoy escribiendo es bastante crudo, no apto para cualquiera, incluso puede llegar a ser polémico.

Y no, no es otra novela erótica de BSM. 

Creo que es muy pronto para revelar más datos.

En mi opinión todo esto son pasos que, sumados a alguna que otra idea, van solidificando un buen camino que teniendo en cuenta que empiezo de cero no está tan mal. Hay que ir ampliando, por supuesto, cada día lo hago un poco 😀.

Por otro lado estoy estudiando un grado superior que nada que ver tiene con la escritura pero quiero tenerlo en el sentido práctico de poder tener opciones de trabajo cuando las necesite. Le digo cada día a la Viale desmotivada que aunque no me guste, lo mejor que puedo es sacar partido a las cosas más utiles que aprenda y aplicarlas en lo que me gusta, por ejemplo el marketing. ¡Qué poco sé de marketing y qué falta empieza a hacerme!

Para concluír, tengo que trabajar en disciplina, continuar aprendiendo, no conformarme nunca con lo que ya sé y ampliar mis horas de trabajo (sean buscar información o escribir). Creo que no voy mal y me gusta mi mentalidad de "siempre se puede hacer más". 

Sigo trabajando en ideas para futuras entradas en el blog y voy a seguir buscando maneras de mejorarlo. 

Dicho esto me despido por hoy, puede que el viernes me anime con algo que me haga salir totalmente de mi zona de confort, esta vez dejándome un poco expuesta 😱 



¡¡NO TE LO PIERDAS!!

viernes, 20 de septiembre de 2019

Bloqueos



Hola y ¡feliz viernes!

Aquí estoy de nuevo y debo confesar que llevo desde el martes un poco preocupada porque no sabía sobre qué escribir. He barajado muchas ideas pero ninguna terminaba de convencerme. Así que inevitablemente he llegado a esta conclusión: estoy bloqueada.

Hace tiempo que lo siento, dejé intuir esta idea en la primera entrada y ahora la hago oficial, estoy pasando por un periodo de bloqueo creativo que me está impidiendo desarrollarme como escritora. Es fácil catalogar esto como "falta de inspiración" pero creo que es más que eso. A parte de no encontrar temas sobre los cuales escribir ni tener ideas para historias, percibo este bloqueo creativo en más ámbitos de mi vida diaria como por ejemplo la solución de problemas.

Tristemente creo que he llegado a este punto porque me he "robotizado".

¿Qué quiere decir esto?

Todo el mundo sabe que los robots no tienen conciencia, sino que funcionan siguiendo patrones para los que han sido programados. Queramos o no admitirlo a nosotros los humanos también nos ocurre. Vivimos sujetos a un sistema en el que se nos ha dado desde que nacemos una serie de pautas sobre las que dirigir nuestras vidas, comenzando en el colegio: apréndete este tema para la semana que viene y luego haz un examen (que por supuesto tienes que aprobar), memoriza las respuestas que están en los libros, trabaja esta asignatura aunque no te guste (lo más probable es que en el día de mañana no la vuelvas a utilizar), y una vez hagas todo esto olvídalo y ve a por el siguiente examen. Después del colegio haz lo propio en institutos y universidades, paga mucho dinero por aprender a hacer exámenes... y luego llegan los trabajos. Creo que todos estaréis de acuerdo conmigo en que el mayor valor que puedes aportar en la mayoría de trabajos (no todos) es cumplir con tu cometido. 

Comenzamos nuestro paso en el mundo laboral con ilusión, cansados de estudiar y memorizar conceptos que probablemente hayamos olvidado ya, motivados porque vamos a hacer "lo que nos gusta", y además vamos a cobrar por ello... ¡maravilloso!

Pasan los meses, los años, y la rutina se nos adhiere tanto a los huesos que acaba formando parte de nosotros y romperla se convierte en algo impensable. Y esto, amigos, es la zona de confort. 

Sigue pasando el tiempo, cada vez estamos más cansados y acostumbrados a hacer lo mismo cada día, y en nuestros ratos libres dedicarnos a nuestra vida personal, limpiar la casa o lo que sea. Pero claro, eso esta bien porque recibes un sueldo al final de cada mes que te permite comer, vestirte, etc. Pero... ¿qué ha pasado en nuestras cabezas? 

EL TEDIO SE HA COMIDO NUESTRAS IDEAS.

Personalmente esto es lo que me ha ocurrido... me he vuelto una máquina de cumplir con lo que debo hacer, que es trabajar, estudiar y ocuparme de mi entorno, pero sin darme cuenta dejé de estimular mi imaginación. Y ahora no tengo ideas. Sin embargo, después de muchas reflexiones y de largas conversaciones de madrugada he decidido ser valiente y romper mis costumbres, cuestionar mis creencias y salir de mi zona de confort, porque este paraíso de nubes acolchadas es un veneno para mi creatividad. 

Y hoy, un día más, aunque no tengo nada innovador que decir, me aventuro a dejar de hacer lo más cómodo para mí y optar por algo que me cuesta más, que es más difícil pero que me va a hacer sentir una enorme satisfacción.

"Si quieres ser escritor... ESCRIBE"

Este post ha sido un poco gris, y no ha salido como esperaba (de hecho tengo la sensación de haber empezado con una cosa y acabado con otra) pero me quedo con lo positivo:

Me he desahogado.

He expresado un pensamiento que tengo desde hace bastante tiempo.

He abierto un tema en el que me gustaría seguir profundizando en posts futuros.

He cumplido con mi objetivo de hoy.

Le he hecho trabajar a mi cerebro.

He recordado una vez más por qué estoy aquí.



¡FELIZ FIN DE SEMANA! 😘