jueves, 16 de abril de 2020
Ilusión por un nuevo proyecto
¡Hola de nuevo!
Hoy traigo grandes noticias. Ha ocurrido algo realmente bueno para mí y tengo muchas ganas de contároslo. Como habéis leído en el título, me he embarcado en un nuevo proyecto. Sé que no es la primera vez que digo esto, pero esta es distinta.
Todos los proyectos que había empezado podían ser medio decentes, pero nunca me sentía del todo cómoda. No fluía, veía problemas a todo y no me sentía segura. No lo estaba haciendo bien, y era porque lo estaba forzando. Las ideas que tenía y con las que estaba trabajando eran un poco artificiales, de un género que me gusta leer pero que nunca me he sentido cómoda escribiendo: la intriga. Sí, tenía una idea medio buena pero había cabos sueltos por todas partes y no la sentía del todo "mía". Siempre supuse que cuando me llegara la hora de escribir seriamente podría incluir todo lo que tengo en mi cabeza: psicología, filosofía, amor, aventuras, drama, algo de comedia... Creo que estaba tan focalizada en "tener algo ya" que olvidé darle sentido y ponerle alma, así que inevitablemente me bloqueé y empecé a odiar lo que estaba creando. Tengo muchas páginas de datos y apuntes esenciales para la historia, sin embargo aún no había empezado a escribir, no daba con la frase perfecta. El bloqueo se convirtió en frustración y las circunstancias actuales por las que estamos pasando todos más las mías añadidas empezaron a afectarme mucho y empecé a sentirme mal de verdad.
¿Por qué no estaba siendo capaz de seguir mi sueño? ¿Por qué me resultaba tan difícil hacer algo que amo? ¿Por qué no me sentía segura?
Retrocedamos unos meses en el tiempo
Hace unos meses os propuse un ejercicio sobre crear personajes, os lo dejo por aquí. Un día practicando nació uno en concreto del que no hablaré hoy. Por alguna razón me gustó mucho y conforme escribía sobre él iban apareciendo otros personajes, una historia, unas circunstancias... Tenía ante mi una gran posibilidad, había empezado algo pero no sabía cómo desarrollarlo, lo único que tenía claro era la imagen de tres o cuatro personajes que sabía que serían importantes. Pasé bastante tiempo devanándome los sesos imaginando, buscando tramas, entrecruzando ideas, pero nada me convencía. Así que poco a poco fui olvidando la idea y guardé a mis personajes en mi "cajón" con la esperanza de poder sacarlos algún día.
Al principio de esta semana tuve un sueño muy extraño, fantasioso y colorido. Cuando desperté pensé "oh que guay, podría hacer algo con esto" y estuve recordándolo durante todo el día. Incluso lo escribí en un cuaderno para no olvidar ningún detalle. De repente recordé a mis personajes olvidados. Los saqué del cajón y vi que el resultado tenía bastante sentido, que era una idea buena y con potencial pero aún me faltaba algo.
Algo obsesionada de repente vi la luz. Tenía todas las piezas pero había algo que me faltaba: un protagonista. Por alguna razón en ese momento todo fluyó casi mágicamente, todo cuadraba a la perfección y me di cuenta de que por fin tenía ante mí la idea que llevo prácticamente toda mi vida buscando. Me inundó un sentimiento de plenitud en ese momento, sentí adrenalina corriendo por mis brazos que me llevaban directamente al teclado. Dejé de lado todas mis obligaciones y empecé a atar cabos y más cabos hasta que supe exactamente cómo empezar... y lo hice. Pasé todo el día sentada frente a mi portátil escribiendo, pensando, escribiendo, y disfruté, disfruté tanto que todas las dudas que tenía sobre mí misma se disiparon y algo en mi corazón me dijo que realmente he nacido para esto.
Y ahora que os he contado esto quiero deciros algo:
Puede que no sea la J.K. Rowling de 2020, no tengo muchos conocimientos sobre narración y soy consciente de que cometo muchos errores. Hay cosas en mí que debo solucionar para poder trabajar con calidad y sobre todo tengo ciertas desventajas con respecto a otros escritores noveles. Pero tengo clara una cosa: esta idea me ha llenado de optimismo en un momento de desánimo muy grande y no voy a darle la espalda. Voy a hacer todo lo necesario para ejecutarla y quiero dar lo mejor de mí en cada letra. Lo tengo claro, más que nunca. Éste es mi momento y éste es el camino.
viernes, 10 de abril de 2020
Recuerdos de Semana Santa
¡Hola a todos! Ojalá os sigáis encontrando bien y permanezcáis fuertes.
Hoy voy a empezar diciendo que me he abierto una cuenta en twitter: @EscribeViale. Quiero estar activa en las redes sociales y me encantará estar en contacto con vosotros, ¡seguidme!
Estamos entrando en la Semana Santa, una fiesta religiosa que conmemora los últimos días de la vida de Cristo, su muerte, resurrección y ascenso al cielo. Aunque he estudiado en colegios católicos, no me considero religiosa, sin embargo tengo muy buenos recuerdos de la Semana Santa que me gustaría compartir con vosotros.
Muchas personas que conozco, al igual que una gran cantidad de fieles, acuden cada año a ver las procesiones. Dejando a parte el hecho del dramatismo y el sadismo implícito en las figuras que representan esas escenas tan macabras, pueden ser bellas en el sentido artístico. Mucha gente disfruta de esto pero yo nunca lo he hecho. Siendo sincera, nunca he visto una procesión.
Recuerdo los días previos a las vacaciones de Semana Santa durante mi niñez, en el colegio. Veíamos películas, se celebraban misas y disfrutábamos de actividades con esta temática en algunas asignaturas. Todavía me acuerdo de las canciones que nos enseñaban en inglés (más o menos).
Lo que sin duda más me ha gustado siempre ha sido el domingo de Pascua. Solía ir a mi pueblo con mis padres, donde estaban todos mis primos. Mi tía-abuela compraba huevos de chocolate envueltos en papel de colores y los escondía por el campo sin que nos diéramos cuenta. Un rato después decía: "¡Han pasado las campanas!" y nosotros, desde nuestra feliz ignorancia, salíamos como locos a buscar los huevos.
La "caza de los huevos" es una costumbre que se lleva a cabo en muchos países, pero lo de las campanas viene de Francia. En Francia suenan campanas todos los días excepto los días desde el jueves Santo hasta el sábado. Se dice que las campanas "se van" a Roma para llevarse la miseria y ser bendecidas por el Papa, y vuelven el domingo de Pascua, cargadas de fortuna y buena suerte para el próximo año.
Este año no podemos disfrutar de la Semana Santa por el problema que estamos viviendo, pero siempre nos quedan los recuerdos de fiestas pasadas, especialmente durante nuestra infancia. Busquemos entre nuestra memoria nuestros recuerdos más felices. ¿Cuáles son los vuestros? ¡Contadme vuestros recuerdos más especiales de Semana Santa!
¡Felices fiestas!
viernes, 3 de abril de 2020
Desgranando... "A Kind of Magic"
¡Saludos, mis queridos lectores!
La semanas van pasando y seguimos recluidos, cada vez más aburridos y en algunos casos enloqueciendo un poco, sin embargo parece que la situación va mejorando. No voy a contaros nada que no sepáis, pero me gustaría lanzaros a todos un mensaje de ánimo y mucha fuerza, especialmente a todos los que se llevan la peor parte. Por mucho que se alargue la situación, siempre debemos dar las gracias por lo bueno que permanece con nosotros, preservarlo y cuidarlo. Pronto todo este sufrimiento quedará atrás y podremos recordarlo como un capítulo más en nuestras vidas.
Me gustaría pensar que la mayoría estamos aprovechando para estrechar lazos con la lectura ya que disponemos de más tiempo libre para ello. Este ha sido mi caso, me considero una lectora "hambrienta" y no estoy desperdiciando el confinamiento. Gracias a esta situación he tenido la oportunidad de centrarme en algo que llevo leyendo unos meses, que por obstáculos cotidianos no podía emplear el tiempo que me hubiera gustado y hoy por fin os traigo.
¿Quién no ha sentido jamás la llamada de un libro? ¿Quién no ha soñado con magia y princesas? ¿Quién no ha deseado nunca escapar de este mundo para empezar una nueva vida en un reino de fantasía? Si te has sentido identificado, esta historia es para ti. Os presento la saga A Kind of Magic.
A Kind of Magic es una triología romántica-fantástica, lo que a voz de pronto puede percibirse como "lectura juvenil". Sin embargo va más allá, realmente es una saga en la que nada es lo que parece.
Su autora, S.S.G. Danvers escribió esta saga de tres libros hace algunos años y, tras ser rechazados por varias editoriales, finalmente se decidió a autopublicar su obra en Amazon hace tan solo unos meses. De momento estos son sus únicos títulos disponibles, y realmente no tienen desperdicio.
La historia trata sobre Melania, una chica de 17 años que viaja a través de un libro a un mundo donde la magia está presente, así como magos, elfos, hadas, y otras criaturas fantásticas. En el momento de su llega es recibida por el rey del territorio de los humanos de dicho mundo, y éste le comunica que ha sido elegida para ser la futura reina. Hasta que ese momento llegue, Melania deberá ser la princesa, vivir en palacio y aprender todo lo que una reina debe saber para ser una buena reina. Por supuesto, nada será tan bonito como parecía en un principio.
Danvers transmite desde el principio la personalidad de Melania de una manera clara y transparente. La protagonista es tan solo una adolescente al comienzo de la historia, con los pensamientos y actitudes propios de la edad. Durante el primer libro, La Chica que Viajó, este rasgo es bastante notable por lo que da lugar a cierta confusión. Durante los primeros capítulos tenía la sensación de que la historia me la estaba contando una chica de 17 años y bueno... no me equivocaba. Sin embargo veo necesario profundizar en este aspecto porque parece que estoy haciendo una crítica y no es así. Por supuesto, Melania tiene 17 años y está narrando una historia, por lo tanto se va a expresar tal y como es. Me di cuenta de esto conforme la historia avanzaba, especialmente durante los siguientes libros. En el segundo libro (La Joven que Aprendió) Melania emprende un viaje que necesita para "salir del cascarón" y aprender más allá de lo que le enseñan los profesores y los libros. Todo este aprendizaje culmina en el tercer libro, La Mujer que Venció, en el que debe enfrentarse a su destino y cumplir así el propósito de su llegada a ese mundo mágico. Durante toda la historia, a Melania le suceden cosas que le ayudan a madurar, a cambiar su perspectiva y a adaptarse para sobrevivir, y todo esto queda patente en su lenguaje. Si bien es cierto que se expresa de manera coloquial (diría que la mayoría del tiempo), va evolucionando de manera paralela a la historia y la acompañamos en su crecimiento desde que es una adolescente hasta que se convierte en mujer.
A Kind of Magic, al ser una novela mayormente fantástica, puede dar la impresión de que está destinada a un público joven. Si bien es cierto que es muy sencilla de leer, que el lenguaje no es demasiado elaborado y se ajusta bastante a este tipo de lectores, acontecen una serie de episodios que pueden considerarse de contenido "sensible". Éstos son escenas muy explícitas de violencia, en las que me vi en la necesidad de parar de leer porque me estaban haciendo empatizar demasiado con los personajes y sentí muy intensas. Las descripciones en estos momentos son a mi juicio fantásticas, porque te hacen ver, oír, oler y sentir lo mismo que Melania, un realismo cruel, sucio, sangriento y doloroso que queda muy bien reflejado.
Pero el contenido explícito no se limita a la violencia, sino que también tenemos unas cuentas escenas de sexo narradas con una precisión notable y en las que cada detalle queda marcado de forma romántica y sensual sin pasar desapercibido.
Cómo no hablar del segundo protagonista de estas escenas sexuales y románticas: Westley, un joven médico que queda prendado de Melania y con quien comparte un secreto y peligroso romance.
Westley es una pieza clave en toda la historia, es quien lleva a Melania a tomar muchas decisiones importantes, y para ella es tanto una debilidad como una fortaleza. Es difícil que no guste Westley, es romántico y protector, detallista y cuidadoso. Sin embargo en mi opinión es demasiado "perfecto". Para mí es un personaje idealizado y aunque está bien construido (tiene una historia, ética, ambiciones...) creo que en algunos momentos puede ser poco realista. Durante el primer libro Westley y Melania comparten muchas escenas románticas y en mi opinión pueden resultar "empalagosas" y algo repetitivas. Pero durante el tercer libro vemos otras caras de Westley y, al igual que pasa con Melania, vemos una evolución, madurez y crecimiento en este personaje, y aunque nunca pierde su esencia, vemos una cara más adulta de Westley.
Lo mejor de A Kind of Magic son tanto los escenarios como los personajes secundarios.
Hay una gran cantidad de lugares, que son además muy diversos y hay unos notables contrastes entre unos y otros, muchos detalles que todos ellos son importantes para el desarrollo y el clímax de la historia.
Lo mismo se puede decir de los personajes. Cada uno aporta una vivencia, una enseñanza o una explicación. Ningún detalle pasa desapercibido, nada esta ahí por pura casualidad y todo tiene un propósito. Para mí esto es muy importante en las narraciones, ya que muchas veces vemos en las historias un montón de detalles que ocupan nuestra mente y tras prestarles atención nos damos cuenta de que estaban ahí sin ninguna razón.
Quiero terminar hablando de lo que para mí es lo más importante de todo: cómo me he sentido leyendo A Kind of Magic.
Al principio me costaba leer. Creía que la historia era lenta y con pasajes un poco repetitivos. Conforme iban pasando las páginas, la historia se iba acelerando de una manera casi imperceptible y para cuando me quise dar cuenta estaba completamente enganchada y "desesperada" por leer el siguiente libro. Siempre me he considerado una fanática de la literatura fantástica, cuando era adolescente devoraba los libros de este género por docenas. Conforme fui creciendo empecé a extenderme a otros géneros y dejé la fantasía y el romance un poco de lado. Leyendo esta saga he reconectado con la joven Viale que se pasaba horas enganchada a un libro, pero esta vez he encontrado algo menos "inocente", algo más "adulto".
Por otro lado, he cogido verdadero cariño a los personajes. Me he metido tanto en la historia que he sentido que la vivía. Como apéndice a esto debo añadir que mi querida protagonista ha tenido mucho que ver, ya que no es muy distinta a mí. Melania es una chica corriente, un poco friki y que en su mundo (la Tierra) más bien pasaba desapercibida. Tal vez lo que más me hace identificarme con ella es que tenemos los mismos gustos: nos encanta El Señor de los Anillos, Star Wars, la Nutella y nuestro grupo favorito es Queen. La cantidad de referencias a esto me hacían sacar una sonrisita entre líneas, y por supuesto "oír" la voz de Freddie Mercury de vez en cuando es una auténtica delicia.
He disfrutado enormemente de la lectura de este libro. Creo que nunca es tarde para disfrutar de la fantasía o el romance, y que no está reñido con momentos violentos, desagradables, o con escenas de intimidad sexual. Para mí es una historia muy completa, a la que además de esto, no le faltan intrigas, tensiones, drama, incluso momentos cómicos.
Terminé el libro con una gran sensación de nostalgia, y realmente me dio pena haber acabado porque soy el tipo de persona a la que le gusta viajar entre mundos. Definitivamente lo recomiendo.
Enlace de compra de los libros
lunes, 16 de marzo de 2020
Cómo sobrevivir al confinamiento
¡Saludos, compañeros recluidos!
Lunes 16 de marzo, 19:04
Como todos sabemos, el pasado sábado se decretó el estado de alerta para la contención de la amenaza presente. Casi toda la población lo supo prever, aunque unos lo llevaron mejor que otros (véase el saqueo de supermercados). Parece que la mayoría estamos concienciados con el problema y estamos poniendo las medidas necesarias, de lo cual me alegro.
Personalmente lo estoy llevando bastante bien. El jueves me encontraba en el centro donde voy a clases de inglés cuando se dio el aviso de que las clases quedaban canceladas. Tan solo unos veinte minutos después recibí una llamada de mi jefa, contándome que una persona que había visitado mi centro de trabajo estaba infectada. Por suerte esta persona había ido al día siguiente de que yo estuviera ahí por última vez, de modo que no tuve contacto directo ni indirecto con el afectado. Sin embargo en ese momento se inició en mi una preocupación, a la que siguió un dilema ético: ¿debería acudir a trabajar ese fin de semana?
Por supuesto en mi centro de trabajo se había activado un protocolo de actuación pero yo no me sentía segura. Quería cumplir con mi deber pero también proteger a las personas de mi entorno, entre las cuales hay bastante vulnerables, y después de que me dijera mi madre que prefería que no fuera a trabajar, me decidí a no hacerlo.
Como resultado de todo esto y con lo que ya sabemos sobre el estado actual, llevo desde entonces encerrada en casa (como todo el mundo, querida) y además de presenciar momentos emotivos como aplausos colectivos, seguir las noticias, el avance de los contagios y hablar con familiares y amigos por WhatsApp, también estoy teniendo mucho tiempo para mí. Excesivo, tal vez.
Me estoy planteando muchas cosas, como qué va a pasar con la economía y los puestos de trabajo, cómo va a afectarme esta crisis, a qué oportunidades puedo sacarles provecho... pero lo que no estoy haciendo es escribir. Porque no escribo desde hace mucho, apenas he subido cuatro entradas desde que empezó el año, y sobre proyectos mejor no hablo.
Así que hace media hora, en un descanso de otra actividad, he salido al balcón con mi novio a tomar el aire. Nos hemos dado cuenta de que empezamos a saturarnos y de que necesitamos salir de casa. Está claro que no podemos, pero yo he pensado que lo que mejor me puede sentar ahora es esto: escribir.
Siempre os digo que cuando estéis tristes, angustiados, nerviosos o enfadados, cojáis papel y boli y lo soltéis todo, y yo no lo estoy haciendo porque he perdido el hábito de escribir. MAL.
Pero lo voy a hacer ahora. Mi manera de aliviar la "frustración" de no salir de casa, por el momento está siendo contaros cómo lo estoy viviendo. También es mi forma de deciros que si os está pasando lo mismo, es totalmente normal y comprensible. No os estáis volviendo locos, pero debéis ser pacientes y cuidar vuestra salud mental (de la física nos hablan mucho ya).
No os privéis de desahogaros mediante la palabra, hablando con vuestros seres queridos y siempre de manera respetuosa.
Escribid sobre cómo os sentís, lo que queréis hacer y sobre lo que echáis de menos.
Reflexionad sobre vuestro presente y vuestro futuro, sobre vuestro trabajo, relaciones y especialmente sobre vuestra felicidad.
Iniciad nuevos hobbies, y si encontráis una manera de sacarles rentabilidad, mejor.
Contad historias a vuestra familia, ficticias o personales. Es un buen momento para dejaros conocer a la vez que trabajáis en vuestra afición/ talento.
Y POR FAVOR (esto necesita un apartado adicional): ¡¡LEED!!
¿Cuántos libros cubiertos de polvo hay en vuestras estanterías? ¿Cuántas veces habéis pensado que ya os leeréis ese libro que os regalaron en navidad?
No hay momento mejor que este.
Yo lo estoy haciendo. No solo por entretenimiento, sino también como trabajo para el blog. Estoy leyendo ahora mismo una trilogía pactada con su autora, por lo que pronto habrá un nuevo Desgranando... . Espero que tengáis tantas ganas de leerlo como yo de redactarlo.
Para terminar, os voy a sugerir cinco libros que he leído durante mi vida y me han gustado especialmente y, por lo tanto, os recomiendo leer durante la cuarentena:
- Orgullo y prejuicio (Jane Austen)
- La metamorfosis (Franz Kafka)
- El príncipe de la niebla (Carlos Ruiz Zafón)
- Memorias de Idhún (Laura Gallego García)
- El gato que curaba corazones (Rachel Wells)
Solo me queda mandaros muchos ánimos, y desearos a todos que pase rápido esta situación y sin nada que lamentar. Que tengáis una feliz cuarentena 💙
viernes, 7 de febrero de 2020
Inspírate
Hoy es domingo.
Esta mañana has abierto la ventana de tu habitación y al asomarte has experimentado los reconfortantes rayos de sol que solo se valoran en invierno, y has pasado el resto del día deseando volver a sentirlos.
Has hecho limpieza en tu casa, como cada domingo, escuchando la radio y cantando todas las melodías que conoces y por un momento te has sentido bien pero repentinamente un pensamiento ha invadido tu mente: el recordatorio de un deber que no has cumplido. El sentimiento de culpa ha comenzado a nacer, y como todo el mundo sabe la culpa es el mejor alimento de las inseguridades. Ha aparecido un sentimiento de inferioridad que siempre traen consigo dudas.
"No se me da bien esto. No puedo hacerlo. Nunca llegaré a nada. No tengo talento. Soy mediocre. Mis ideas no son buenas."
Te has dado cuenta de lo dura que estás siendo contigo misma, te estás atacando... ¿y por qué?
Te has dado cuenta de que te necesitas a ti misma, que estás teniendo dudas y solo tú puedes resolverlas, así que has decidido reconectar contigo de la mejor forma que conoces: salir a pasear.
Has escogido ir al campo, necesitas un lugar con escasos ruidos e interrupciones, con el menor contacto con la realidad posible. Te has puesto música, no como la que cantabas esta mañana, otra distinta, reflexiva y romántica, con sonidos suaves y envolventes, incluso emotivos.
Has emprendido el camino sin saber dónde vas a acabarlo, andando sin rumbo, tus pies se mueven solos utilizando tu corazón como brújula.
Te has adentrado en senderos conocidos pero tomas rutas alternativas porque sabes que la mejor manera de encontrarse es perderse.
Observas. Te paras. Respiras hondo.
Estás disfrutando y se te ha olvidado por qué has salido a pasear, y olvidarlo te ha hecho recordarlo.
Hay algo que no va bien en tu vida, algo que no sabes qué es pero que no te deja avanzar. Te sientes en un callejón sin salida, bloqueada y angustiada porque tienes un proyecto en el que no avanzas. Has recordado todas aquellas malas palabras que te has dedicado hace un rato en tu casa y te has dado cuenta de que ese es parte del problema.
Paso 1: QUIÉRETE.
Te has puesto a buscar soluciones entonces, y gracias a ello has identificado más problemas. Te faltan ideas, te falta creatividad, ilusión, fuerza, inspiración...
Te has dado cuenta de dónde estás. Has perdido la noción del tiempo y has llegado a un lugar en el que no habías estado... pero está bien. Quieres descubrir sitios nuevos con los que reconectar y llenarte de energía, respirar aire fresco y escuchar los mensajes que te envía el viento.
Has visto una colina frente a ti y has decidido subirla. Con cada zancada, la adrenalina ha bañado tus venas, has sentido fuerza, un impulso que ha motivado a tus piernas a seguir subiendo, cada vez más deprisa. Tu sonrisa se ha hecho mayor conforme te has acercado a la cima de la colina.
Y ahí estás. De pie, con el mundo a tus pies. Te sientes fuerte y poderosa, la bajada es empinada pero no importa.
Cierras los ojos, vuelves a respirar, los abres.
Todo sigue igual pero tú no. Tú te sientes grande. Observas los bosques, las montañas que se han erguido frente a ti, escuchas el río imparable, el viento te acaricia el pelo, y el sol sigue calentando tu rostro igual que hacía por la mañana.
Paso 2: INSPÍRATE.
Nútrete de todo lo que has visto, oído, sentido, olido y tocado durante este recorrido. Mantén calientes las emociones que han llegado a ti cuando estabas en la cima de la colina. Perdónate por cada desprecio que te has hecho a ti misma e identifica tus mejores armas, aquellas que te harán ser más grande cada día.
Y ahora escúchate... Tienes mucho que decirte a ti misma. Y ya has comenzado a hacerlo.
Paso 3: TRABAJA.
Sé imparable. Vive, disfruta y siente todo lo que hagas, ama tu trabajo y tus deberes, que son regalos. Aprende, escucha lo que otros puedan enseñarte y no te rindas. Sé paciente, identifica tus errores y soluciónalos. No pares nunca.
Y te harás gigante.
viernes, 31 de enero de 2020
Desgranando... "Todos los caminos que llevan a Grecia"
¡Feliz viernes!
Hace solo dos días subí un post pero como sabéis he estado muy desconectada y tengo que ponerme al día, así que no voy a esperar a la semana que viene para terminar trabajos pendientes (que bastante he esperado ya).
Hoy, amigos, tenemos un nuevo Desgranando... con una nueva colaboración. Esta vez voy a hablar de un libro que me ha sorprendido bastante, porque no se parece a nada que haya leído antes. Se trata de Todos los caminos que llevan a Grecia, de Manuel Murillo de las Heras.
Hace unos meses Manuel me habló de su libro, el cual aún no se había publicado (ya está a la venta), y logró despertar curiosidad en mí. A pesar de ser joven, ha ganado bastantes premios literarios y ha sido publicado en revistas y tiene otro libro a la venta, Relatos y otros enseres de andar por casa, un cuentario.
¿Qué puedo decir sobre Todos los caminos que llevan a Grecia? Ciertamente no sé por dónde empezar. Es un libro cortito, de 213 páginas divididas en 47 capítulos, muy fácil de leer y sobre todo muy entretenido. Es un libro para activar la mente y abrirla, que se sale de la narración tradicional y rompe con las estructuras a las que los ojos están acostumbrados. Si pudiera definir en una palabra este libro, ésta sería... desconcertante.
Cada capítulo es una aventura, y creo que explicar el por qué sería menospreciar la novela. No sólo por el argumento, sino por las estructuras gramaticales (incluso estéticas) de las que hablaba antes, lo cual le da a cada capítulo una personalidad única. Sobre esto deduzco que la intención de Manuel ha sido experimentar, jugar y hacer que nos cuestionemos cada palabra que leemos, inventar recursos literarios propios pero sin un estilo definido. En definitiva, Manuel nos ha entregado a sus lectores un rompecabezas con una gran cantidad de piezas que nosotros debemos encajar.
También es imprescindible mencionar que cada detalle de la novela en sí misma, y la historia rechaza el azar y ha sido elegido específicamente con una función (también forma parte del rompecabezas).
En cuanto al lenguaje empleado por Manuel, me parece de lo más dinámico. Es capaz de alternar lo sencillo con algo más elaborado y expresiones coloquiales con otras formales además de un vocabulario bastante rico y variado, todo ello adaptándose perfectamente a cada situación y a cada personaje.
Vamos a adentrarnos un poco en la historia, y voy a hacerlo dejando un poco de lado la objetividad y siendo bastante sincera: me ha costado un poco comprender de qué trataba la novela. Tenemos una serie de personajes, en los cuales profundizamos capítulo a capítulo, y me ha resultado algo complicado encontrar una relación entre ellos (puede que tenga que ver la lentitud con la que he leído el libro 😅). Al contrario de lo que pueda parecer en primera instancia, no creo que esto sea un punto negativo. Como decía antes, el objetivo de esta obra es hacer pensar al lector, buscar pistas y unirlas.
Volviendo a los personajes, no considero que tengan unos arcos emocionales especialmente profundos, pero tampoco creo que sea importante, ya que no es ese el objetivo de la novela. No voy a extenderme hablando de ninguno porque estaría "dejándoselo mascado" a futuros lectores, pero diré que aunque no lo parezca, cada personaje es importante en la trama.
Como sabéis, mi filosofía y mi ética me impiden hacer spoilers, y para esta novela en concreto es tan difícil evitarlos que me resulta complicado continuar con la reseña. Pero ha llegado el momento de exponer mi opinión personal sobre el libro.
Una de las cosas que comenté a Manuel antes de leer su libro es que valoro más la manera en la que se cuentan las historias que éstas en sí mismas. Tenía buenas expectativas sobre Todos los caminos que llevan a Grecia a raíz de aquella conversación, y se han cumplido. Como comentaba al principio, esta obra no se parece a ninguna que haya leído, y tanto como por su estructura, sus "misterios" y su personalidad única, creo que tiene una esencia propia, un encanto único y especial que me parecen dignos de destacar.
Como punto un poco negativo, creo que hay subtramas que merecían ser más destacadas, pero supongo que el libro se hubiera alargado demasiado. Igualmente la imaginación es poderosa y el destino de cada personaje queda a disposición de cada lector. A mi la verdad es que me supo a poco.
Algo de lo que no he hablado, y es un recurso que me parece muy divertido, es que Manuel de vez en cuando rompe la cuarta pared. Es algo a lo que estamos acostumbrados en el cine pero no en la literatura, y me ha parecido valiente la manera en la que lo ha hecho, exponiendo pensamientos que yo diría que todos los escritores tenemos pero que no expresamos por escrito, y el lo hace y no desentona.
Por si no ha quedado claro, Todos los caminos que llevan a Grecia me ha gustado mucho, y creo que es una novela que puedo disfrutar leyendo más de una vez y buscando detalles ocultos que se me pasaron en mi primera lectura. Sin duda, la recomiendo.
Por último me gustaría darle las gracias a Manuel por darme esta oportunidad, ha sido tan positiva como esperaba y he disfrutado leyendo su libro.
miércoles, 29 de enero de 2020
Vuelta a la rutina y el primer reto
¡Hola de nuevo! Después de un mes de ausencia total, he decidido quitarle las telarañas al blog y recuperar al hábito. Estoy comprobando mientras escribo lo fácil que es acostumbrarse a "lo bueno", que en este caso sería dejar el hábito de escribir. Porque es cierto, no me voy a engañar... llevo un mes sin escribir. No quiero excusarme pero tampoco negarlo, a veces por cosas de la vida dejamos mucho de lado, lo más prescindible, y retomar lo abandonado se hace duro, todos los comienzos lo son. Pero creo que no serviría de nada dejarlo pasar y olvidar, centrarme en cosas más productivas si esto es tan importante para mí. Así que voy a deshacerme de la pereza y del acomodamiento, de los bloqueos y las inseguridades que empiezan a brotar, voy a olvidarme de todo y a hacer lo que más me gusta: escribir.
Tras esta introducción mediante un párrafo auto-motivante os voy a poner al día. Durante las navidades estuve trabajando cubriendo varias bajas y vacaciones, me pusieron muchos horarios distintos y bastante "incómodos", que me quitaban mucho tiempo y energía. Había días en los que quería estudiar o escribir pero no me daba tiempo porque para cuando empezaba ya tenía que volver a trabajar. A todo esto hay que sumarle el cansancio físico, reuniones familiares (que vaya fechas), mantener un orden vital, etc. Fueron un par de semanas bastante estresantes pero finalmente acabaron y pude disfrutar de mis ansiadas vacaciones en bellas tierras gallegas junto con mi persona preferida, y han sido unos días maravillosos.
Sin embargo lo malo se acaba y lo bueno también, ahora estoy de vuelta en mi rutina de estudiar y escribir, y estoy encantada de hacerlo, además de motivada.
¿Qué mejor forma de regresar que con contenido nuevo?
Me he apuntado a la propuesta de los 52 retos de escritura para 2020 propuestos por Literup (un blog que me gusta mucho). Hace unos 3 años intenté hacerlos por mi cuenta, sin publicar nada, pero fue un fracaso, de modo que este año me he propuesto unirme y aprovechar esta oportunidad para dar color al blog y practicar escritura creativa. Siendo realista no creo que pudiera completar los 52, y menos teniendo en cuenta que solo escribo un post por semana y quiero seguir escribiendo en mis secciones habituales. Por suerte Literup ya previó que a algunas personas les pasaría como a mi e incluyó la opción de realizar 12 retos, hecho que me viene genial. Mi propuesta es escribir un reto al mes, y hoy traigo el primero.
Dado que he pasado un mes sin publicar nada, esta semana (como excepción) voy a hacer dos publicaciones, hoy como día extraordinario y la del viernes habitual, que va a ser un nuevo Desgranando...
Sin más dilación os presento la historia del reto número 3, que en mi caso es el primero: La aracnofobia es un miedo muy común. Haz que tu protagonista la padezca.
Creía que tres horas de viaje pasarían rápido en compañía pero ha sido una tortura. Espantoso, diabólico incluso. Marta no sabe seguir un mapa ni dar indicaciones, Sara no sabe seguirlas (curiosamente es la que conduce) y Eva no ha articulado palabra porque se ha pasado el camino chateando con su novio. ¿Son éstas las vacaciones que me esperan? Por dios, que acaben pronto.
No, Blanca, cálmate. Los viajes largos suelen provocar tensiones entre los tripulantes, eso no implica que todo la estancia vaya a ser similar. Estás en una cabaña en el monte, con tus tres mejores amigas y vais a pasar un maravilloso fin de semana. Daréis paseos, respiraréis aire puro, os emborracharéis a las noches y con suerte veréis algún ciervo durante las caminatas. Si...
Espléndido.
Voy a esforzarme por cambiar el chip. Si quiero que mis amigas se encuentren animadas soy la primera que debe aportar entusiasmo. Miro al cielo, sonrío ampliamente y con una bocanada de aire limpio extiendo los brazos, acompañando el movimiento con un "aaahh". Mis amigas aún están algo serias tras el "incidente" del mapa, pero quiero que se les pase y disfrutemos de la escapada. Dando saltos avanzo hasta Sara, que me mira con recelo.
-¡Sara, mira esto! -mi amiga mantiene su postura rígida y mirada desconfiada porque cree que se me está yendo la olla. - ¡Mira! Estamos en medio de la nada rodeadas de árboles, sin cobertura ni preocupaciones... ¿Es que no te sientes viva?
- Claro, Blanca. Sí... - definitivamente cree que estoy loca. Eva ha emitido un gesto de alarma cuando ha oído lo de la cobertura.
- ¡Marta! - Marta da un respingo al oír su nombre, está concentrada buscando la llave de la cabaña. Me dirijo hacia ella brincando nuevamente - ¡Marta, amiga, por dios! ¿Tú sabes lo que es? ¡Por fin desconectamos y estamos juntas las cuatro!
- ¡Sí, tía, que guay! - responde igual de entusiasmada que yo. Marta es muy alegre, sabía que se le pasaría rápido el disgusto de la discusión.
Parece que mi energía positiva le ha dado fuerzas porque rápidamente encuentra la llave y al fin podemos entrar en la cabaña.
La puerta se abre con un chirrido. Dentro hace un poco de frío pero es de agradecer, ya que fuera hace bastante calor. La cabaña de madera tiene un aspecto de lo más acogedor, con sus paredes verdes y esa enorme alfombra que adorna el salón. Lo que más me gusta hacer al entrar en una casa que no conozco es ir a la cocina, así que me encamino hacia ella sabiendo que mis compañeras vendrán detrás.
- ¿Cenamos pollo, no? - les pregunto.
- Ajá... - responde Eva. Qué actitud...
La cocina parece sacada de un cuento infantil. Es vieja pero tiene el encanto natural de aquellas cosas que han conocido el paso del tiempo.
Estoy deseando ver la vajilla, me encantan estas cosas. Abro el armario y...
No. Es una araña. Un monstruo negro y peludo, técnicamente de pequeño tamaño pero para mi es tremendo. Está corriendo en círculos y no lo puedo soportar. Viene hacia mí. Entro en pánico, quiero correr. Oigo mi voz gritando de terror.
- ¡¡Mátala!! ¡¡MÁTALA!!
Intento huir de ella, pero se mueve rápido. Ahora veo arañas en todas partes, corriendo hacia mí. Sé que no son reales pero yo las veo. Quieren subir por mis piernas y meterse por mi boca y mi nariz, mis ojos y mis oídos. He empujado a Sara y me he subido a una silla para que las arañas no puedan alcanzarme. No paro de gritar, pierdo el control de mis extremidades.
Marta se está riendo.
Sara aparece refunfuñando con una zapatilla en la mano y de un golpe seco aplasta a la araña.
Mis gritos cesan.
- ¡Por dios, Blanca!- dice Sara. Marta sigue riendo, de forma cada vez más descontrolada.
- No.. no puedo... - consigue articular entre carcajadas.
- ¡Qué asco, joder! ¡Aaaaahhhh! -digo horrorizada, pero con la tranquilidad de que la araña ya no va a hacerme daño.
- Estamos en el campo, no se qué esperabas. - añade Eva, aportando algo a la conversación por primera vez.
- Yo... yo esperaba ver ciervos.
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